thriller. El primer blog con un punto de vista noir sobre la
actualidad internacional. Espionaje, terrorismo y narcotráfico,
también crímenes, estafas, corrupciones y escándalos sexuales. Y las
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siglo XXI global.
Javier Valenzuela
El Chacal morirá dos veces en prisión
Por: Javier Valenzuela | 16 de diciembre de 2011
IlichRamirezSanchez.LLamadoCarlosYElChacal
lich Ramírez Sánchez, recién condenado en Francia a una segunda cadena
perpetua, debe su apodo de El Chacal a un personaje de ficción creado
por el novelista británico Frederick Forsyth. Si la prensa europea
comenzó a llamarle así en la segunda mitad de los años 1970 fue porque
la Policía francesa había encontrado un ejemplar de la novela El día
del Chacal, de Forsyth, en un apartamento recién abandonado por el
venezolano.
TheDayOfTheJackal.ForsythLa frialdad a la hora de matar es el
rasgo que comparten Ilich Ramírez Sánchez y el personaje de ficción de
Forsyth. Por lo demás, sus historias son diferentes. El thriller
político El día del Chacal, publicado en 1971 y llevado a la gran
pantalla en un par de ocasiones por Hollywood, trata sobre un sicario
contratado por el grupo terrorista de ultraderecha OAS para matar a
Charles de Gaulle a comienzos de los años 1960. Personaje de carne y
hueso, Ilich Ramírez Sánchez fue uno de los hombres más buscados del
planeta en la segunda mitad del pasado siglo como autor de
espectaculares y sangrientos atentados terroristas cometidos en nombre
de la causa palestina.
A Ilich Ramírez Sánchez siempre le ha indignado ese apodo de El
Chacal, esa comparación con un asesino profesional al servicio de la
ultraderecha. Él se consideraba, y se considera, un "guerrillero
revolucionario", un "combatiente antiimperialista". En realidad, su
nombre de guerra entre los grupos terroristas palestinos y las
organizaciones armadas de extrema izquierda europeas de la época era
Carlos. No obstante, la asociación con un depredador era, y es, tan
sugerente que para siempre jamás el venezolano será conocido, a su
pesar, con el alias de Carlos el Chacal.
Carlos.ElChacal.InterpretadoPorEdgarRamirez.FilmeDeOlivierAssayasLa
noticia de la segunda cadena perpetua que le cae encima al venezolano
revive el mundo de las organizaciones violentas de ultraizquierda de
los años 1970 y 1980. Él estuvo en el epicentro de aquella delirante
agitación. Moviéndose entre París y Londres, con frecuentes saltos a
Oriente Próximo, era el enlace entre el Frente Popular para la
Liberación de Palestina (FPLP), de George Habache, y grupos como la
banda alemana de Baader-Meinhof y el Ejército Rojo Japonés. Su misión:
organizar atentados contra personas, organizaciones o empresas
vinculados con Israel o con los regímenes árabes que traicionaban la
causa palestina. Ante el tribunal francés que ha terminado por
condenarle, Carlos soltó un discurso de cinco horas negando los hechos
de los que le acusaban pero reivindicando aquella causa.
Nacido en Venezuela en 1949, Ramírez Sánchez debe su nombre propio
al entusiasmo por la Unión Soviética de su padre. A sus tres hijos, el
abogado comunista José Altagracia Ramírez Navas les puso los nombres
de Ilich, Vladimir y Lenin. Ilich estudió en La Habana en la segunda
mitad de los años 1960 y se supone que allí fue reclutado por el KGB
soviético. Completaría su adiestramiento ideológico y formación
guerrillera en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.
Incluso en sus años de máxima clandestinidad, cuando era buscado
por los servicios de medio mundo, Carlos siempre fue un mujeriego
contumaz, un gran bebedor y un amante de las fiestas. Es probable que
esa conducta fuera la causa de que terminara siendo expulsado de
Moscú. Instalado en París, no tardó en buscarse una nueva causa a la
que servir: los palestinos y, en concreto, una de sus facciones más
extremas, el FPLP de Habache.
Carlos.Poster
A partir de ahí, su historia es una reguero de hechos violentos.
En 1973 fue a Londres y le disparó personalmente con una Beretta al
propietario de las tiendas Marks & Spencer, prominente figura del
sionismo inglés. No logró matarle. El año siguiente, su comando colocó
tres coches bombas en diarios parisinos y, usando a japoneses del
Ejército Rojo, asaltó la embajada francesa en La Haya. En 1975, cuando
un equipo de la DST, el servicio de inteligencia interior francés, fue
a inspeccionar un piso, Carlos, que celebraba allí una fiesta con
estudiantes latinoamericanos, reaccionó con rapidez: sacó una pistola,
abrió fuego, mató a tres de los agentes y escapó.
Se refugió en Yemen del Sur y reapareció con su acción más
espectacular: la ocupación armada, en diciembre de 1975, de la sede la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Viena. El
grupo dirigido por Carlos mató a tres personas, secuestró a 42,
incluidos once ministros, negoció una huida en avión a Argelia con un
grupo de rehenes, allí los liberó y desapareció del mapa. En 1982
volvió a matar en Francia con un coche bomba ante un periódico y
atentados con explosivos en ferrocarriles.
En paradero desconocido desde entonces, Carlos fue capturado en
1994 en Jartum, tras ser "vendido" por el régimen sudanés. Un comando
de los servicios secretos que dirigía el ministro Charles Pasqua lo
apresó, lo subió a un avión militar y se lo llevó a Francia Allí ha
sido juzgado dos veces –la última ahora- y condenado en ambos casos a
cadena perpetua.
Aunque a partir de determinado momento Carlos dispusiera de un grupo
propio, la Organización de Revolucionarios Internacionalistas, nunca
ha quedado claro quién era su patrocinador. ¿El KGB soviético, la
Stassi de la Alemania oriental, el déspota iraquí Sadam, el tirano
libio Gadafi? ¿Una vez unos, otra vez otros?
En 2010, con motivo del estreno en el Festival de Cannes de Carlos,
una serie televisiva de tres episodios sobre su vida (biopic), hizo
saber desde prisión que no se identificaba con el personaje contado
por el director francés Olivier Assayas. Y en concreto, rechazó que
hubiera sido Sadam el promotor del asalto a la OPEP. Fue Gadafi quien
estuvo detrás de aquello. Pero, según el venezolano, lo conveniente
entonces (2010) era culpar al fallecido Sadam para justificar
retrospectivamente la invasión de Irak, mientras que Gadafi había sido
"rehabilitado" por Estados Unidos y Europa.
La serie dirigida por Assayas, en la que el actor venezolano Edgar
Ramírez interpreta a su compatriota, ganó el Globo de Oro de 2010 al
mejor filme hecho para la televisión. Es de buena factura y recrea muy
bien la atmósfera de tabaco, alcohol y sexo combinados con delirios
revolucionarios de los grupos ultraizquierdistas de los años 1970.
Genio y figura, Carlos del Chacal declaró en 2007, en una
entrevista con The Times en la prisión de Clairvaux, que los
terroristas de Al Qaeda no eran unos "profesionales". "Ni están
organizados", dijo, "ni tan siquiera saben hacer explosivos y
detonadores como dios manda".
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