La sociedad venezolana tiene una costumbre que creemos universal y no
lo es. Los regalos de Navidad aparecen en el Nacimiento y al pie del
arbolito al amanecer del 25 de diciembre. En la Madre Patria, con una
lógica contundente, es en la mañana del seis de enero, con el arribo
de los Reyes Magos, cuando llegan los regalos para los menores de la
casa.
Queremos hacer una abstracción y escribirle una carta al Niño
Jesús para que tenga una pequeña bitácora con las necesidades
importantes de nuestra nación.
El primer ruego que le haremos al Niño Dios es por el
restablecimiento de la LIBERTAD para todos los ciudadanos de buena
voluntad.
Venezuela ha sido sometida, progresivamente, a una serie de
limitaciones que han restringido, de manera inaceptable, la LIBERTAD
de sus ciudadanos.
Son numerosos los hombres y mujeres de bien que se encuentran
hoy en las cárceles sin que hayan cometido ningún delito y sin que
medie un juicio decente que los condene.
No creemos que sea el tiempo para presentar listas, pero se nos
ocurre que la JUEZ María Afiuni, a quien no conocemos, es un ejemplo
de la barbarie a la que se está sometiendo al país. Está presa,
enferma, sin juicio, por cumplir con los dictados de la ley y
sentenciar en consecuencia.
Podríamos llenar muchas cuartillas con casos terribles, solo
queremos resaltar que todos los ciudadanos estamos privados de
LIBERTAD desde que el régimen se alió con los delincuentes y les
permite sus acciones a cualquier hora y en cualquier lugar. Es triste
ver que toda la ciudadanía, que tiene que cumplir jornadas adicionales
por las dificultades de transporte en las ciudades, tiene que
encerrarse en sus viviendas apenas regresa del trabajo pues la
inseguridad es rampante y las posibilidades de sufrir un robo o un
secuestro son hoy mucho más probables que en el pasado.
El caso de la JUEZ Afiuni, que nos parece emblemático, nos
lleva a la segunda solicitud. Venezuela está ausente de JUSTICIA.
Rogamos la reaparición de la JUSTICIA.
Más las agresiones que llegan a intolerables son las que
limitan la LIBERTAD de ACCIÓN de los ciudadanos. Para ello se ha
constreñido la capacidad de iniciativa de los venezolanos. Se han dado
los pasos que permitirán, dentro de la incomprensible maraña legal que
tenemos, acabar con la propiedad y con todas las acciones que ella
permite. Para lograr este objetivo, el régimen ha tenido en la
Asamblea Nacional a su mejor aliado y allí es donde se aprueban a
trocha y mocha, disparatadas leyes que debilitan los derechos
ciudadanos. Para ello fue inútil que la oposición obtuviera mayoría en
las elecciones legislativas; leyes injustas y truculentas dieron como
resultado que el régimen tiene mas cómplices legislativos que miembros
la oposición.
Una de las áreas donde se ha socavado toda capacidad de
progreso es en la EDUCACIÓN. Ya desde 2001 se aprobaron
reglamentaciones que confunden tanto la situación existente, que el
Estado reclama para si atributos que en todas las sociedades están
reservadas, en primer lugar, para los padres y representantes de los
educandos y es solo por defecto que el Estado debe asumirlas.
También se ha agredido a las universidades. Instituciones
fundamentales y que han rendido funciones maravillosas en la educación
de los venezolanos, no solo están condenadas a vivir con presupuestos
absolutamente indecentes, sino que también se ha logrado el
contubernio entre delincuentes y régimen, que mantiene aterrorizadas
tanto a las autoridades universitarias como al estudiantado y a sus
familias.
Se nos habla y escribe sobre el problema carcelario. Las
cárceles venezolanas son absolutamente vergonzosas. En toda Venezuela
existen unas treintitantas construcciones que reciben el nombre de
cárcel o similar. Ellas, se supone que son "adecuadas" para alojar
unos veinte mil procesados o condenados. De acuerdo a las
informaciones oficiales, que son muy poco confiables, en estos
momentos se alojan unos cincuenta mil reos, número que incluye un muy
alto porcentaje de personas que no han recibido la atención debida ni
adecuada por parte de los tribunales correspondientes.
No nos refiramos a la calidad de la atención que reciben esas
personas que están, no privadas de LIBERTAD, sino que están privadas
de toda atención humana. Solo como ilustración mencionaremos que ya no
son armas punzantes de fabricación "casera", las que esgrimen los
presos. Los llamados "pranes" y sus secuaces están apertrechados con
armas largas de guerra y se tutean, de quien a quien, con las fuerzas
oficiales.
Nos hemos enterado que el presupuesto que manejan las
autoridades carcelarias para atender la alimentación de los privados
de libertad, apenas llega a diez bolívares diarios por persona presa,
pero, para que se asusten, ese número que ya es vil, solo se refiere a
los veinte mil presos que constituyen el número de "diseño" de las
cárceles, es decir, que ese número debe dividirse por dos y medio y el
dinero asignado apenas alcanza a cuatro bolívares diarios por
procesado o condenado.
Nos reímos… por no llorar, cuando escuchamos en la radio, en
una pieza publicitaria que avalan el Instituto Nacional de
Estadísticas, Petróleos de Venezuela, el Banco Central de Venezuela y
la Universidad de los Andes, que más del noventa y seis por ciento de
los venezolanos consumen sus tres comidas todos los días. Mentiras,
puras mentiras.
Si narramos lo que sucede con los presos de las mal llamadas
cárceles de Venezuela es porque tenemos informaciones más o menos
confiables. No podemos evaluar lo que sucede en los tribunales civiles
y mercantiles. Apenas conocemos hechos aislados, pero estamos
convencidos de que ningún tribunal puede mostrar un desempeño
adecuado. Los juicios son eternos y pasto fácil de la ineficacia, la
ineficiencia y la corrupción. Todo comienza en el TSJ donde el régimen
tiene garantías de triunfo.
Para finalizar queremos rogarle al Niño Jesús que riegue la PAZ
sobre toda Venezuela. La PAZ es imprescindible para que una nación
tenga futuro. El futuro solo se construye sobre una ciudadanía que
viva dentro de razonables parámetros de felicidad y para ello la PAZ
es fundamental. Así lo dijo Simón Bolívar: "Todo mandatario tiene la
obligación de brindar la mayor suma de felicidad a sus ciudadanos".
Venezuela tiene recursos, ha perdido bastantes. Más de un
millón de venezolanos de la mejor calificación y plenos de juventud se
han mudado a otras latitudes. Tenemos que lograr las condiciones
necesarias para que esos emigrantes regresen a nuestro país. Esos
emigrantes representan y son actores del mayor daño que se le ha
infringido a la nación.
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres
de buena voluntad. Quiera el Niño Jesús brindarnos estos presentes.
A bordo del Crystal Serenity entre Málaga y Cádiz.
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