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lunes, 19 de diciembre de 2011

LA BORRACHERA ELECTORAL EN VENECUBA (Especial para El Faro News) Agustín Blanco Muñoz

publicado el 06 de diciembre del 2011

Agustín Blanco Muñoz

El máximo jefe de la tiranía cubana ha señalado muchas veces que lo
de las elecciones es un simple requisito para complacer la opinión
pública mundial. Porque eso de votar ya no les hace falta, debido a
que es el pueblo quien ejerce el poder y expresa permanentemente su
voluntad en y sobre sus organismos de dirección. Eso es democracia
directa. Y todo se hace atendiendo la línea del Partido Comunista
Cubano.

Esta es una dictadura que se recubre con la supuesta toma del poder
por parte de 'los de abajo'. Por ello, hacer elecciones es cumplir con
una formalidad para que no se cuestione su carácter democrático.

Queda claro así que esta democracia se expresa con el voto. Y por
ello toda comunidad que cuenta con un sistema electoral reúne los
créditos para ser considerada en el concierto mundial de las
democracias.

Pero en el caso venezolano, el señor Fidel Castro considera que el
asunto electoral se vuelve algo serio y complicado por la tradición
partidista existente que conlleva al debate de ideas y la lucha por
posiciones en la estructura del Estado. En esta dirección, el
partidismo es una rémora para el ejercicio del pensamiento y el
partido únicos. La pluralidad no es cónsona con los estatutos supremos
de una revolución en la que debe y tiene que imponerse la doctrina del
proletariado, que no puede ser otra que la marxista-leninista.

De modo que desde un inicio, el caso de la llamada revolución
bolivariana ha sido objeto de preocupación para el presidente de
Venecuba, esa instancia que surge en el 2004 y que junta dos
revoluciones en un solo marco ideológico y político, bajo una misma
conducción.

Y específicamente, después que el golpista candidato pasa a golpista
presidente, el 06/12/98, se trazó la orientación de esperar antes de
enfrentar, con la idea de luego burlar los grandes poderes que hasta
el advenimiento de la revolución se comportan como los grandes
electores.

Y así comienza el hilo de la legitimación. Los llamados partidos
tradicionales no solo vieron migrar su militancia y seguidores hacia
la 'nueva esperanza revolucionaria', sino que comenzaron a dar aval a
los planes del golpismo ahora en funciones de mando-poder. No sólo se
facilita la convocatoria a una constituyente sino que se acepta el
primer esquema de fraude-trampa, el Kino, que luego adquiere otras
modalidades.

A lo largo de este período de 13 años el régimen ha hecho un
importante recorrido electoral. Y ha acomodado las cosas de tal
manera, que a partir de unas supuestas derrotas, como las del 2D-07 o
el 26S-10, que luego convierte en triunfos, ha creado en 'las
oposiciones' la visión según la cual el régimen es derrotable por la
vía electoral.

Se establece así la columna vertebral del régimen para su
legitimación. Luego del fraude del Referendo Revocatorio Presidencial
del 15Ag-04, el colectivo decidió no volver al 'pasquín electoral' y
los partidos se vieron obligados a acompañar la mayoría en el llamado
a la abstención.

Pero una vez que la línea abstencionista obtiene la victoria con más
del 80% de los votos, los partidos no saben que hacer. Y ante la
imposibilidad de trazar una nueva política acuden simplemente a lo
mismo: llamar a votar, es decir, a continuar legitimando el tal
proceso revolucionario.

En la presente campaña electoral nos encontramos con las mismas
oposiciones cumpliendo exactamente el mismo papel. Pero ahora la
borrachera electoral diseñada, impulsada y vigilada por el alto mando
venecubano ha llegado a límites mayores.

Por una parte está el golpista-presidente o tirano candidato, haciendo
gala de todos los poderes y recursos. Tiene el instrumento
trampa-fraude-CNE y el ventajismo de la compra-venta de conciencias y
votos a su favor. Un GP que sólo podría ser derrotado por la
naturaleza tal y como ocurrió, por ejemplo, en el caso de Juan Vicente
Gómez en 1935.

Por el lado de 'las oposiciones' están los legitimadores. Ellos no
parecen advertir lo que pasa hoy en Venecuba. Siguen pensando en
democracia en medio de una abierta tiranía en la que el Hegemón hace
uso de manera directa y personal de leyes e instituciones. Y ni
siquiera son capaces de alertar sobre toda posibilidad de fraude
porque eso ahuyentaría a muchos votantes.

En general se trata de precandidatos de la llamada Mesa de la Unidad
Democrática (MUD) a unas Primarias para escoger entre seis aspirantes
quien se enfrentará al GP. Todos saben que no habrá quien les gane y
que lo que se hace es negociar posiciones que puedan servir para una
lucha futura, aunque Arria y Medina tratan de marcar alguna
diferencia.

Por los momentos, la ausencia de una política que supere el sello
opositor, pone de manifiesto que todos los ofrecimientos tienen la
misma orientación y contenidos. Un juego con el voto a favor de una
tiranía democrático-constitucional-electoral.

Más allá está la perspectiva de un movimiento capaz de romper con los
dos monstruos de la trampa electoralista para crear, a partir de un
manejo diferente de la fuerza social, una salida verdaderamente
democrática que comulgue con la gran mayoría de los venezolanos y que
se aparte del yugo Venecuba-Borrachera Electoral-G2 que nos tiene
sumidos en esta terrible condición de ex país-ex patria-ex nación y
viviendo una vida cada vez más próxima a todas las maneras de morir.
@ablancomunoz

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