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lunes, 19 de diciembre de 2011

LAS ARMAS DE CORONEL Bolívar, la bandera y el gran complejo de inferioridad Gustavo Coronel

Lunes, 19 de diciembre de 2011

Que nos pasa a los venezolanos con los símbolos y los héroes patrios?
No hay plaza, programa de becas, avenida, aeropuerto o cátedra
universitaria en la provincia o en el exterior que no se llame Simón
Bolívar


La república ha sido re-bautizada como república bolivariana. Los
afiches, las pintas callejeras, las obras pictóricas de los artistas
de la Guardia Nacional estacionados en San Cristóbal, todos manejan la
imágen de Bolívar, preferiblemente al lado de la de Esteban.

Los visitantes que llegan a Venezuela, especialmente aquellos quienes
vienen a pedir dinero, los Kirchner, Correa, Morales u Ortegas, o
quienes vienen a vendernos baratijas como los rusos y los chinos,
lanzan el nombre de Bolívar al aire tan pronto se abre la puerta del
avión que los trae. Bolívar, Bolívar!! Y Bolívar, el héroe, como la
moneda, ambos mál utilizados, se devalúan rapidamente.

La bandera recibe un tratamiento aún más exagerado, grotesco, no apto
para diabéticos. Dudamel anda por todo el planeta envuelto en una
busaca tricolor y sus excelentes músicos jóvenes no pueden tocar el
Mambo de Leonard Bernstein (un compositor Estadounidense) o el Danzón
de Arturo Márquez ( un compositor Mexicano), sin embusacarse en la
bandera nacional. Hugo Chávez lanzaba primeras bolas en los estadios
de beisból envuelto en una busaca tricolor. El pitecantropus semi
erectus que funge de presidente de la Asamblea Nacional no tiene otra
mejor idea que regalarle al funcionario chino que lo invitó a Beijing
una hamaca hecha con…. nuestra bandera, para que el funcionario
oriental duerma su siesta con el fundillo arrullado por las ocho
estrellas. Hasta un pre-candidato de la oposición se embusaca en la
bandera nacional para asistir a importantes actos públicos.

Que significa esto? Que motiva este abuso? Cual es la razón para estas
demostraciones hiper-patrióticas que no se ven en ningún otro país, al
menos con la asiduidad y la insistencia que se ven en el nuestro? La
razón aparente es mostrar que somos el país más nacionalista del
hemisferio, o del planeta Tierra. Mostrar nuestro orgullo por ser
venezolanos. Por haber nacido en la tierra de Bolívar, aunque ello
haya sido un accidente, como nacer con bellos ojos o con un solo
brazo. Esa muestra de orgullo desmesurado que anima a mis compatriotas
es algo que no he visto en otros países, tan merecedores de orgullo
patrio como el nuestro. La exhibición de amor y de orgullo que hacemos
por nuestra patria no tiene parangón, excede en mucho hasta la
proverbial arrogancia argentina.

Al ver estas actitudes es preciso preguntarnos, primero, si tiene
justificación. Y segundo, si acaso la tuviera, si acaso deberíamos
hacer un show de ostentación como el que hacemos?

Veamos, en primer lugar, cual es su justificación?

Cuantos premios Nobel tenemos? Cuantas medallas de oro olímpicas?
Cuantas de nuestras universidades están entre las primeras del mundo?
Somos un país líder en honestidad administrativa? Somos una nación de
hospitales mundialmente reconocidos? Somos un país reconocido por su
honestidad colectiva, según las mediciones de Transparencia
Internacional? Es que no hay niños abandonados en las calles o
indígenas pidiendo limosna en las avenidas? Cuantas patentes de
invención producimos al año?

En esos y otros rubros es poco o nada lo que podemos mostrar. Pero, si
acaso los tuviéramos, sería justificada la ostentación que mostramos
hoy? La respuesta es sencilla. Si tuviéramos esos logros no existiría
la ostentación. La ostentación que mostramos se debe, esencialmente, a
que no tenemos nada sólido de lo cual enorgullecernos. Y deseamos
reemplazar la carencia de logros como sociedad con la cursi
ostentación.

El término utilizado por los psicólogos para esta actitud es
compensación. Tratamos de compensar por nuestras agudas carencias. Lo
que tenemos es un trágico complejo de inferioridad como pueblo. De ese
foso hay que salir.

Nadie personifica mejor este complejo de inferioridad que Hugo Chávez,
el actual presidente. Este hombre vive del pasado y ya el pasado no le
da para más. Que guía para la Venezuela moderna puede ser Ezequiél
Zamora? Nuestro presidente actual vive del resentimiento en contra de
los países más adelantados, en lugar de tratar de emularlos. Se alinea
con otros perdedores del planeta para tratar de igualar al mundo hacia
abajo.

Esta condición acomplejada, resentida, pequeña y mezquina es la
verdadera enemiga del venezolano. Y eso es lo que tenemos que vencer,
sin tanta busaca cursi, sin tanta pomposidad inútil


Gustavo Coronel

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