Alfredo Toro Hardy es un venezolano de gran valor intelectual.
Graduado en Leyes en la Universidad Central de Venezuela en 1973, con
estudios de post- grado en París y con una maestría en Leyes de la
Universidad de Pennsylvania, Alfredo Toro Hardy ha tenido una
educación que no desmerece frente a la de los énarques de la
administración pública francesa (los graduados de la Escuela de
Administración Pública de Francia).
Su carrera diplomática ha sido larga, de unos 20 años. Entre otras
posiciones importantes se incluyen las siguientes:
· Director de la Academia de Diplomacia "Pedro Gual", Ministerio de
Relaciones Exteriores, durante la presidencia de Carlos Andrés Pérez y
de Rafaél Caldera.
· Embajador en Brasil (1994–1997), durante la presidencia de Rafaél Caldera
· Embajador en Chile (1997-1999), Rafaél Caldera - Hugo Chávez
· Embajador en USA (1999-2001), Hugo Chávez
· Embajador en Inglaterra (2001-2007), Hugo Chávez
· Embajador en España (2007-2009), Hugo Chávez
· Embajador en Singapore (2009- ), Hugo Chávez.
Toro Hardy ha sido profesor invitado en Princeton y la Universidad de
Brasilia y Profesor "on-line" en la Universidad de Barcelona
(2005-2006). Es autor o co-autor de 29 libros y de numerosos artículos
académicos. Es un apreciado columnista de El Universal.
Precisamente son sus columnas de El Universal las que me han llamado
la atención desde hace algún tiempo. Están invariablemente muy bien
escritas, muestran profundidad y tratan, preponderantemente sobre
China y/o sobre los Estados Unidos, los dos gigantes de la geopolítica
de nuestros tiempos. Toro Hardy cubre mucho terreno en sus escritos,
analizando los aspectos económicos, culturales y, sobretodo,
políticos, de la vida de esos países.
Y, entonces, que es lo que les encuentro de negativos? Hay dos
aspectos: uno menor, procedimental, otro mayor, de principios.
El menor aspecto es procedimental.
Evidentemente ATH piensa que su posición de diplomático activo,
representando un país que tiene estrechas relaciones comerciales con
los Estados Unidos, es compatible con la publicación de artículos
abiertamente críticos, cuando no acusatorios, del sistema político
imperante en ese país. Por ejemplo, en El Universal, ATH dice lo
siguiente:
Estados Unidos y la Toma de Decisiones
Alfredo Toro Hardy
El Universal,
Jueves, Diciembre 22, 2011.
"En un país caracterizado por la dispersión del poder político, como
lo es Estados Unidos, la mejor manera de obtener representatividad
política es a través de la confluencia de intereses diversos. Los
llamados "triángulos de hierro" constituyen la mayor expresión de ese
fenómeno pues allí se mezclan una agencia federal con poderes
regulatorios, un comité o subcomité del Congreso y un grupo de
presión. En dicho triángulo la agencia regula una determinada
actividad económica, el comité congresional se encarga de aprobar los
fondos y de supervisar la actividad de dicha agencia y el grupo de
presión -que encarna a los intereses económicos regulados- financia
las carreras de los legisladores que integran el comité. Allí todos le
rascan la espalda al otro en una perfecta armonía de intereses
creados.....". Y agrega: "Desde luego dichos triángulos requieren de
la opacidad para funcionar".
No se trata de establecer la justeza o no de esta descripción del
sistema político estadounidense, en la cual ATH pinta tal sistema como
una confabulación de intereses tribales con agendas propias, casi
anti- nacionales. Se trata de preguntarnos si un embajador de
Venezuela debe hablar en estos términos de una nación con la cual
nuestro país mantiene estrechas relaciones diplomáticas, culturales y,
muy especialmente, comerciales. No sería exagerado afirmar que, sin el
aporte de los Estados Unidos, Venezuela sufriría, en corto tiempo, un
colapso económico total. Entonces, es preciso preguntarnos, como se
justifica este ataque público de uno de nuestros embajadores a los
Estados Unidos? No es ese tipo de postura, acaso, una razón poderosa
para que se acentúe el distanciamiento de Venezuela con los Estados
Unidos? No es esta actitud de Toro Hardy la opuesta a lo que debería
ser una labor de buscar entendimiento y mejores relaciones de
Venezuela con países que son importantes para nuestro país?
En la enloquecida Venezuela de nuestro tiempo Alfredo Toro Hardy
pudiera argumentar que lo que él dice en su artículo es pálido al
compararlo con lo que Chávez le acaba de decir a Obama o lo que le
acaba de decir al Congreso del Paraguay. En efecto, Chávez ha
insultado a Obama, como insultó a Bush y a Condoleeza Rice. En
términos igualmente duros se ha referido a los congresistas Paraguayos
quienes se oponen a la entrada de Venezuela en Mercosur. Sin embargo,
Chávez tiene una posición política por la cual paga un alto precio en
términos de credibilidad y respeto internacional. Chávez dice y hace
mucho que es francamente inaceptable en el mundo de las relaciones con
otros países, pero ello es muy diferente a lo que un embajador
profesional debería hacer. Los embajadores deben tratar de remendar el
maltrecho capote de nuestra diplomacia, no contribuír a hacerlo
jirones.
El mayor aspecto es de principios
La crítica hecha por ATH en sus escritos para El Universal al sistema
político y económico de los Estados Unidos contrasta abiertamente con
su silencio total frente a las desviaciones autoritarias y el abuso de
poder de Hugo Chávez durante 14 años. La violación de los derechos
humanos en Venezuela, la condena del régimen por estas violaciones
hechas por organizaciones internacionales como el CIDH, Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, el alineamiento de Hugo
Chávez con las dictaduras forajidas del planeta, todo ello camina en
la dirección opuesta a la formación del embajador Toro Hardy, quien es
un claro producto de la cultura occidental y de sus valores
democráticos y liberales. ATH ha guardado silencio, lo cual equivale a
aceptación, frente al acoso contra la disidencia política venezolana,
frente a las transacciones financieras irregulares hechas con China,
frente al trágico deterioro y hasta colapso de la economía venezolana
causado por la ineptitud e improvisación del tren gubernamental armado
por Chávez.
Este silencio de ATH sobre la tragedia que se desarrolla en nuestro
país y su crítica sostenida a un país que relativamente exhibe mejores
niveles de gobernabilidad y de libertades que el nuestro parecen
representar un caso extremo de ver la astilla en el ojo ajeno pero no
la viga en el propio.
Este es un caso singular
Por ello singularizamos este caso de ATH. No lo conocemos, no tenemos
nada en su contra en el plano personal, pero si en contra de lo que
parece ser una posición contraria a su formación académica, humanista
e intelectual. En anteriores ocasiones nos preguntábamos la razón por
la cual ATH permanecía subordinado a un régimen y una política
internacional manejada por gente como Nicolás Maduro y Hugo Chávez.
Nos hacemos de nuevo la misma pregunta y, francamente, no encontramos
respuesta. El otro caso que pudiera ser singularizado, el de Roy
Chaderton, es más claro y hasta más respetable. Chaderton está pasado
con armas y bagajes a la causa del déspota y así lo confiesa
abiertamente, en actitud desafiante y posturas musolínicas.
En muchos sentidos la posición de estos dos embajadores simboliza el
desplome moral de una buena parte de la sociedad venezolana de estos
tiempos, fenómeno que se repite en nuestra historia cada vez que un
nuevo dictador, llámese Páez, Guzmán, Castro, Gómez , Pérez Jiménez o
Chávez, asume el poder.
Publicado por Gustavo Coronele
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