Esta fue una cumbre misteriosa. Nadie conoció los documentos. Cada presidente tenía su idea de la Celac y así la presentaba. Una cumbre para hacer negocios y engañar a la gente.-
El Presidente de la República le puso toda la fanfarria del presupuesto nacional a la visita de los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y del Caribe que vinieron a fundar la Celac. La bullaranga fue utilizada por la maquinaria de la publicidad oficial a través de cuñas y de avisos de prensa que nada tenían que ver con la organización, y falsificaron los objetivos y la significación del organismo. Los periódicos oficiales se llenaron de notas falsas que terminaban vinculando la fundación de la comunidad latinoamericana y caribeña con la "ideología bolivariana", y se mencionaba a Bolívar para hablar del comandante Chávez como si fueran gemelos, y, ¡claro!, Chávez terminaba siempre siendo más importante que Bolívar. En otras palabras, el presidente del PSUV había logrado lo que Bolívar no pudo. La falta de escrúpulos del oficialismo convirtió la Celac en un monumento a la grandeza del comandante. -
Esta fue una cumbre misteriosa. Nadie conoció los documentos. Cada presidente tenía su idea de la Celac y así la presentaba. Muy democrático gesto, sin duda. Pero se prestó para que proliferara la confusión. Los medios de América Latina y del Caribe no tuvieron acceso a los papeles que en un momento habrían permitido una interpretación más cabal de lo que se proponen sus fundadores. De ahí que la presentaron algunos como un nuevo organismo para la integración. Nada más falso. -
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