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lunes, 27 de febrero de 2012

6to.PODER Orlando Castro: “Venezuela se dirige a un futuro incierto” (+Entrevista)

                                                        

Foto: Orlando Castro

Caracas, 26 de febrero de 2012 - El poderoso hombre de negocios rompe el silencio y habla de sus últimas conversaciones con el Presidente.

Es difícil entrevistar a este hombre sin tener un sentimiento sobre él. El mismísimo Hugo Chávez lo ha recibido en privado para pedirle un favor en nombre de Fidel Castro, a quien el llamado "enfant terrible" de los seguros y la banca tilda de dictador y tragedia para Cuba. Ha tenido a su servicio a poderosos, plumarios y payasos, que le han ayudado a construir la leyenda que es su nombre. Es quizás uno de los hombres que mayor poder acumuló en el país. Llegó a manejar una nómina de empleados que superó a la del Grupo Polar y se convirtió en una suerte de consejero, temido y odiado. Libró polémicas batallas en el mundo de la banca, que lo arrastraron a ganarse el odio de los autodenominados "Amos del Valle". Dice que no le perdonan el éxito, ese mismo que lo llevó a vencer a sus enemigos que no le dejaban entrar al Caracas Country Club, donde le veían como un advenedizo. Sobre él hay historias humanas y divinas ligadas a políticos, periodistas y empresarios que llenaron su lista de favorecidos. Es "el Padrino", el hombre de honor cuyo brazo poderoso muchas veces se alzó para castigar sin piedad a los que irrespetaron su imperio y otras veces se extendió para conceder  un favor, a cambio de la lealtad y la amistad.

Es Orlando Castro, el único banquero que sembró una frase en el ideario colectivo cuando vino a dar la cara, después que un tsunami se abalanzó sobre su nombre y su poderosa organización: "Aquí estamos y aquí seguimos", dijo. A sus 86 años, Castro sigue detrás del juego del poder, acompañado por su "china", -Janet Pacheco-, como llama a quien es guardaespaldas de su vida y su corazón, recibiendo y aconsejando a sus amigos. Desde su sofá recibe el respeto de quienes acuden a él antes que a tribunales y asesores.

Tiene una lucidez increíble, ha vencido una silla de ruedas y ahora camina, es su forma de demostrar al mundo su poderosa determinación y su carácter a prueba de fuego, ese mismo que le hizo enfrentar a Rafael Caldera siendo éste Presidente, a Carlos Andrés Pérez en la plenitud de su poder, a la tormenta de la intervención de sus bancos, que aguardó con mirada altiva en la sede del Banco Central de Venezuela y, sobre todo, a sus adversarios de siempre.

Orlando Castro ha decidido romper el silencio, cumpliendo la palabra que había empeñado con el cronista. Analiza el país, a su otrora amigo Hugo Chávez y a una oposición que da pasos en la vía por conquistar el poder.

-¿En qué anda Orlando Castro?

En cuestiones de trabajo. Participo todos los días en asesoramiento de compañías. Tenemos equipos especiales. Además en otras áreas de seguro, empresas pequeñas. Siempre estoy involucrado en las cosas del país. Éste es mi país, además de Cuba. Tengo 52 años en Venezuela, nací aquí de 36 años. Por lo tanto, como venezolano, he vivido todos los procesos en detalle. A mí no me meterán cuentos de la historia de este país. Yo no creo ni en izquierda ni en derecha. No hay ni Cuarta ni Quinta República, sólo una, Venezuela. Tampoco habrá Sexta. Todo eso es algo creado por los estrategas del Presidente. Recuerdo que cuando llegué aquí, en el segundo lugar donde viví, en La Campiña, acompañaba a mis hijos al Instituto Escuela. Cuando los llevaba todos los días, puntualmente pasaba un carro viejo y grande. Atrás, un sujeto leyendo el periódico y fumando pipa. Era Rómulo Betancourt, sin escoltas. Todos los días lo veía. Ese país bello, que era éste y que espero vuelva a ser, se perdió. Es misión nuestra recuperar también la infraestructura del país. Yo soy hombre de formación de izquierda. Mi historia en Cuba, que no vale la pena contarla, era luchar contra Fulgencio Batista. Salí preso mil veces…

-Apoyando a Fidel…

No! Apoyando la Revolución. Yo fui compañero de Fidel. Apoyaba un movimiento que aspiraba cambiar a Cuba a la democracia. Yo recuerdo muchas cosas de esa época. Lo importante es saber que el movimiento que hubo en Cuba no era ni socialista ni comunista. Era nacionalista, antiimperialista y anticomunista. Yo nací en el barrio Cayo Hueso, pero me crié en el barrio El Cerro. Era el presidente del partido, a pesar de mi juventud. Fidel no era comunista, ninguno de ellos. Eso fue un proceso en La Sierra, que lo cambió. Hugo Chávez tampoco puede ser comunista, formado en la escuela militar. Fidel convenció a Chávez que la única manera que tenía un golpista de vestirse bien, era siendo de izquierda.

-Después que estuvo detenido en Estados Unidos y regresa a Venezuela, a usted lo ligaban con el Presidente Chávez…

¡Yo era chavista! Lo fui hasta hace poco más de año.

-¿Qué lo distanció?

Fidel. Yo me acerco a Chávez pensando que haría cambios, cambios en democracia, no en dictadura. Esperaba que Chávez, gobernando Venezuela, obligara a cambios en Cuba. Nunca pensé que sería a la inversa.

Ese fue mi error, pensar que Chávez convencería a Fidel de algo. Cuando me di cuenta de eso, ya no había nada que buscar. Me mantuve en silencio porque me parecía que no era necesario en este conflicto. Es muy difícil para mí porque estoy solo. Pero ahora estoy convencido de que el país está en una situación donde hace falta una salida pacífica.

 -Según su experiencia ¿Es posible que el señor Presidente salga del poder por la vía electoral?

Creo que Chávez sí, pero los amigos de él no. Muchos intereses ya. Esos meses que hay entre la elección y la toma de de posesión del nuevo gobierno, son terribles. Eso se hizo con mala fe. Si las elecciones son hoy y Chávez pierde, él entrega. Pero va a entregar un poco de meses después. Es tiempo incierto y complicado. Eso sin pensar que es posible que Chávez no sea el candidato. Eso replantea un horizonte complicado.

Ojalá sea el candidato. Lo mejor para el país es que él sea el candidato y pierda las elecciones. Eso es lo que yo espero. Voto por eso.

-En otro escenario donde Chávez no es el candidato, cómo ve usted la cosa…

Complicado para ellos y para la oposición. Porque es posible que factores extremistas del gobierno de Chávez estén pensando en otra salida. Es un futuro incierto, pero estoy convencido que si Chávez es candidato es lo mejor que le puede pasar al país, y que pierda.

-¿Cómo ve usted lo ocurrido el 12 de febrero y el triunfo de Capriles Radonski?

Fue una cosa sorprendente, inesperada para Chávez. Yo soy un fanático de La Hojilla ¿Por qué? Porque me orienta sobre lo que piensa Chávez. No me cabe duda que La Hojilla tiene relación con la Sala Situacional. Cometieron el error de convencer a su público de que la oposición no llegaba ni a un millón de votos. Se reían. Lo creían, de verdad. Esto que pasó en las elecciones no lo esperaban. Yo voté y no fue por Capriles, pero después de eso estoy con el que salga. El problema no es Capriles, es Chávez. Para derrotar a Chávez hay que tener un líder. Seguimos pensando que el problema gira alrededor de Chávez, su enfermedad, en mi opinión, no es un plan, es una realidad.

-¿Cuándo fue la última vez que habló con el Presidente Chávez?

Yo he hablado con él dos veces La primera en 2005. Me llamó un General y me citó en una estación de gasolina, y de ahí me trasladó al Palacio de Miraflores. Él vive arriba y me subieron por un pequeño ascensor. Estuvimos hablando como cuatro horas y mi mujer esperó abajo. Le di varias ideas, y las que implementó las hizo mal, como todo lo que ha hecho. Cuando lo vi bostezando -y yo también estaba cansado- le dije: "Presidente, es tarde". Empezamos a caminar hacia el ascensor cuando me dijo: "Castro, Fidel quiere que usted vaya a Cuba". Seguí caminando y esta vez me dijo: "Castro, Fidel quiere que vayas a Cuba". Cuando me monté en el ascensor, ya no era el Presidente, era el militar: "¡Castro! ¡Fidel te quiere en Cuba!". En ese momento pensé: "la cagué". Me dijo: "Usted sabe que soy venezolano, ¿no? Lo que no sabe es que soy más cubano que venezolano".

Le dije que mi mujer había sido compañera de él y me preguntó cómo se llamaba. "Janet Pacheco", respondí, pero en su rostro se sabía que no la recordaba. Le mencioné que le decían La China y respondió emocionado: "¿Ella es tu mujer? ¿Y dónde está?", "abajo", le respondí. "¿Por qué no subió?" y antes que yo dijera algo se montó en el ascensor y bajó a hablar con Janet.

-¿Y se reunió usted con Fidel después que el Presidente se lo pidió?

Por supuesto que fuimos a Cuba, pero no me reuní con Fidel. Lo hicimos una semana después de la reunión. De la embajada llegó una invitación  para un evento de cinco días, a cubanos que vivían en 62 países.

Ya Fidel sabía que yo iba, sería como un reencuentro. Nos quedamos en el Hotel Nacional y nos acercamos a la reunión. Me dieron mi pase, pero al pedir el de mi mujer me preguntaron si era cubana. Les dije que no, que era venezolana y que era mi esposa. Le negaron la entrada y respondí que si ella no entraba, yo tampoco. Tiré mi pase y nos fuimos del lugar.

-¿Y a dónde fue?

Caminamos por Cuba, y cerca del lugar donde nací descubrimos personas escarbando en la basura, personas tiradas en las puertas, sin hacer nada. Nos acercamos a la Universidad de La Habana y un chico se ofreció a tomarnos una foto a cambio de una propina. En lo que me escuchó el acento cubano lanzó la cámara y salió corriendo. Tenía miedo. Tomamos un taxi (una bicicleta tipo carroza) y el chico nos preguntó de dónde éramos y le dijimos "de Venezuela, pero yo soy de acá". Inmediatamente el chico frenó de golpe y dijo: "Hermano, ¿cómo hizo pa' salir de este infierno?". Nos contó que trabajaba en cuatro sitios para mantener a su hijo. Al llegar al hotel, nos dijeron en recepción: "Alguien espera al señor Castro". Era un viceministro preguntando por qué yo no había estado en la reunión, y si estaba bien. Le expliqué lo sucedido y me prometió que mi señora tendría la entrada al día siguiente. La misma persona nos atendió y nos dio los pases, pero el de ella era de personal de seguridad. Eran como mesas de trabajo, y mientras yo podía estar en una sola, mi mujer podía entrar a cualquier rincón del lugar.

Foto: Orlando Castro

-La finalidad de la reunión con Chávez ¿era que se reuniese con Fidel?

Sí.

-¿Y por qué no se concretó?

Con lo que yo vi en Cuba, no tenía de qué hablar con Fidel. Me devolví antes que terminaran las reuniones.

-Supongo que a Chávez no le gustó eso.

Ni a Fidel.

 -¿Fue la última vez que vio a Chávez?

Pasaron cuatro años y lo vi en Maracay. Yo seguía entonces creyendo en Chávez. Me invitaron para una reunión de empresarios donde estaba el Presidente.

Cuando terminó el evento se dirigió a mí y me dijo: "Yo sé que usted siempre me ha querido ayudar, pero por equis circunstancia no se ha podido". Saludó a mi mujer y le regaló un libro que trata sobre un hato que Chávez expropió. Me entregó una carta y me dijo: "Pronto vas a saber de mí". De eso pasaron siete meses hasta que me contactó "El Pollo" Hugo Carvajal, director de la DIM. "Mañana tiene una reunión con el vicepresidente". En ese entonces era Ramón Carrizales. En esa reunión el vicepresidente me plantea formar Bolivariana de Seguros, una idea que le había dado a Chávez. Le di varias ideas: un banco donde depositarían los fondos del Estado sin comisión, para que se acabara la corrupción financiera, pero hicieron una mierda: el Banco del Tesoro. Un año estuve en la vicepresidencia de la República, trabajando en lo más importante, la salud. Había convenios con clínicas privadas. Pero se jodió todo. Un día llegó Freddy Bernal y como es del gobierno… bueno, se metió dos horas a leer los papeles. Salió y me dijo: "Esto cambia todo". A partir de ahí tuve que irme de la vicepresidencia. La cosa es que perdí un año y un mes. El proyecto se hizo, se montó todo, todo.

-Nunca más vio al Presidente.

Ni quiero verlo.

-¿Usted cree que Capriles Radonski, que según algunos por ahí parece encarnar todo lo que ha combatido Chávez, pueda derrotar a Chávez?

Burgueses existían y existen. Ahora hay gente más rica como nunca había visto. Fortunas gigantescas. Ni son chavistas ni nada. No se puede discutir qué era mejor, si la Cuarta o la Quinta. Eso es mierda. Capriles es el candidato y hay que ayudarlo.

-¿Qué consejo le puede dar a Capriles para que se entienda con los sectores del gobierno que se puedan sentir amenazados?

Ellos tienen que vivir. Venezuela es su país. Si Chávez no va a las elecciones, que la oposición se mantenga unida.

-¿Qué no le perdonan a Orlando Castro?

No haber nacido en este país y triunfar.

-¿Usted está consciente de que los grupos que pueden volver al poder son los que usted ha combatido toda la vida?

Has dado en el clavo. Antes que nada yo pongo a Venezuela. Entre Chávez y Capriles, Capriles, aunque no me guste. No me importa que mis viejos enemigos

vuelvan al poder, pero por lo menos el país entrará en un proceso democrático. Espero que pronto Capriles diga que seis años es bastante y que no exista reelección. Mis enemigos son tan ágiles que han hecho rial con este gobierno, pero confío más que nada, en que poco a poco se abrirá el paso antes que sigamos por este mal camino que nos lleva a la locura. Chávez, entre más promete es peor. No hagas más cosas de las que puedas atender. Confío en que el país salga de esto.

Me importa un coño que mis enemigos vuelvan. Lo que sí me importa son los cubanos que están aquí. Ninguno es comunista, son presos políticos, ¿por qué los mandan para acá, sin familia? Para mantenerlos esclavos. Puede que haya comunistas, pero la inmensa mayoría no lo es. Vienen para sobrevivir. Ellos merecen agradecimiento, porque aunque no vinieron por voluntad hacen bien su trabajo. Es injusto atacarlos, ellos son víctimas.

-¿Cree que el gobierno ha manejado correctamente las intervenciones bancarias?

Soy partidario de que las intervenciones se hagan a puertas abiertas, de otra manera es un crimen contra los clientes. Cada vez que eso pasa se hacen ricos los que intervienen, los pobres diablos que confían en ese banco se quedan por fuera.

-Recientemente el Presidente amenazó a un banquero por el no apoyo de la banca a la agricultura.

Esa amenaza es parte del show, porque él ya tiene lo que quiere de los bancos. Si él ganara y tuviera salud, la banca desaparecería aquí, porque su esquema es copiar a Cuba. No puede haber un país comunista con banca privada.

-¿Cree que Chávez esté convencido del comunismo? Ni Fidel lo menciona ya. Pareciera que en Cuba hay apertura.

No hay ninguna. Eso es falso. Mientras esté Fidel no cambiará nada. Eso es cosa de su prensa. Allá la gente no puede empezar nada, ni individualmente ni en colectivo. Hace tiempo, a Mario Silva, Fidel le contestó que el socialismo es comunismo. Fidel puede confiar en su gente, fueron sus compañeros y son honestos ¿Por qué no hay cambios? Porque la oposición le hace el juego a quien está en el poder.

Si los países se abren a Cuba y hacen operaciones normales, ese régimen desaparece. Para qué ingenieros y médicos, si manejan taxis.

 -De usted se dijo que era dueño de media Venezuela y que manejaba una mafia ¿Qué responde a esos cuentos?

Eso es producto de las campañas de la prensa contra mí. Yo tenía 14 mil empleados cuando el Grupo Polar tenía 12 mil. Eso, sólo en Venezuela. En Colombia tenía mil 900, también había en Panamá y República Dominicana. Creo que  llegué a tener 17 mil empleados. Pero todo empezó por el caso del Banco de Venezuela. Como yo acabé con el Country Club de aquella época…

-Dicen que no lo dejaban entrar.

No me dejaban. El caso del Venezuela fue decisivo en mi vida. Me quedó el odio de las clases poderosas. Una vez, saliendo de un evento, alguien me dijo: "Lo que usted ha hecho nunca se le perdonará, porque quiso cambiar la estructura económica de este país y eso es fatal".

-Hoy día ¿cómo ve su frase "Aquí estamos y aquí seguimos"?

Y aquí sigo. Estoy aquí y sigo aquí. Esperaron que me quedara afuera. Siempre doy la cara. Aquí estamos y aquí seguimos. Yo nunca salí de la Cámara de Compensación, nunca, ni un día. Yo entregué todo en garantía. Fui el único que dio todo en garantía. Las compañías de aquí y de afuera. El único caso que dio todo en garantía fui yo, el único que nunca salió de la Cámara fui yo. Me dejaron sin nada. Me fui de Venezuela porque de buena fuente me informaron que Rafael Caldera me iba a meter preso. Me iban a joder y decidí irme. Yo tenía dos aviones. Ese fue el último viaje que hice en uno de ellos. Ayudé a mucha gente, como a Andrés Velásquez, que luego me llamó prófugo. Una vez me encontré con Caldera, lo saludé y le di un cheque. Se lo entregó al hijo, y en vez de darme las gracias, me preguntó: "¿Y su amigo Velásquez?". En aquel entonces, la embajada americana quería que ganara Velásquez, me consta.

-Usted estuvo rodeado de muchas personas de poder. Asesoró a mucha gente ¿Qué reflexión hace del poder?

¿Quién no quiere poder en la vida? Yo, como todo el mundo, he querido poder, pero siempre para hacer cosas útiles. Tengo la satisfacción de que esas cosas las hice yo. A pesar de que fui chavista, quiero que Chávez entregue el poder. Espero eso.

6to Poder.



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