| Domingo 05 de Febrero de 2012 / El Nuevo Día |
E l mayor problema que confronta Latinoamérica son los caudillos con pretensiones de perpetuidad, disfrazados bajo un manto electoral, que reducen la democracia y la economía a su mínima expresión. Predicadores mesiánicos, que enarbolan objetivos utópicos e i r re a l i z a b l e s.
Esta forma de caudillismo retrógrado, al estilo de los hermanos Castro, reencarnó en Venezuela cuando ya creíamos haber salido de los dictadores de izquierda y dere c h a .
Cuando el actual presidente llegó al poder, el barril se vendía a menos de $10.
Utilizando retórica populista, convenció al pueblo que la democracia había dilapidado el ingreso petrolero. Hoy, cuando el barril se vende por más de $100, Venezuela produce menos petróleo que nunca. Sin embargo, el régimen se atribuye inmerecidamente el incremento en los ingresos.
Es difícil derrotar a un caudillo en un país petrolero. Poseen mucho dinero para repartir. Pero malbaratan la riqueza con una gestión empobrecedora, de atraso social y de merma de libertad.
Sin embargo, Venezuela intenta hacer historia. Trata de pasar del caudillismo vitalicio a la Democracia Social por medio de la vía electoral.
La Mesa de la Unidad Democrática intenta propinarle una derrota política al régimen con las reglas en contra; con el 90% de los medios de comunicación en manos del gobierno; con cadenas presidenciales interminables; con un consejo electoral sesgado; con un millón de neveras chinas para repartir y una nómina gubernamental duplicada; con la propiedad privada menguada o aniquilada por el gobierno.
Pero la Alternativa Democrática presenta posibilidades indiscutibles de triunfo: 1) unidad de toda la oposición a base de un programa de reconstrucción política, social y económica, en contraste con la uniformidad e ineficiencia del régimen y su partido 2) democracia intensiva para dirimir diferencias internas, respetando la diversidad en forma de elecciones primarias abiertas. Ello frente a la imposición de candidatos por el dedo omnipotente del caudillo. 3) un proyecto de prosperidad para el pueblo, en contraposición a los planes inviables del régimen. 4) una población con valores radicalmente distintos al neocomunismo del régimen.
Como parte del proceso primarista seis pre-candidatos recorrieron el país, llevando mensajes constructivos. Al menos cuatro de ellos, en edades que rondan los 40 años, tienen amplia experiencia de gobierno y gestión pública, con cualidades y energía indiscutibles para gobernar.
Ahora bien, ¿cuál es el mensaje que con menos dinero y menos acceso a los medios de comunicación puede imponerse a un gobierno asfixiante, pero sumamente rico y con un predicador a la cabeza? Hay dos grandes estrategias. La primera es no asumir que la oposición es mayoría, sino que hay que irla construyendo, que es necesario atraer a la tercera parte del país que está en medio de las dos alternativas, a ese sector que sabe que el gobierno es desastroso, pero que teme a guerra civil y a perder su lavadora de regalo. Esta estrategia se basa en la inclusión, sin retaliaciones, sin despidos masivos ni juicios sumarios. Una propuesta en la que cabemos todos y en la que permanecerán las pocas cosas positivas del presente régimen, lavadoras incluidas. En esta estrategia está Capriles Radonski, gobernador de Miranda, recientemente apoyado por Leopoldo López, exalcalde de indiscutible carisma.
La otra estrategia: "Ya somos mayoría, solo que no lo reconocemos y no lo vamos a saber hasta que nos contrastemos con claridad". Es la opinión de la única pre-candidata mujer, María Corina Machado, la diputada más votada de la Asamblea Nacional, quien ha surgido como fenómeno electoral y quien ya se perfila como la primera mujer presidenciable de la historia de Venezuela. En tres minutos históricos, interrumpió al presidente en un discurso que ya duraba diez horas. Del acto, solo se recuerdan esos tres minutos en los que María le conectó directo al hígado: "Expropiar es robar" y "Usted habla de un país que no es en el que viven las mujeres en Venezuela donde no conseguimos leche y nos asesinan a hijos y maridos".
¿Capriles o María? Dos precandidatos de lujo, y prevemos una síntesis: Inclusión para reconciliar, pero dentro de un discurso asertivo y emotivo, sin llegar a la agresividad.
Un 10% o más de participación del total de electores venezolanos (18 millones), en las elecciones primarias será un indicador fundamental. Lograr tal cifra, a pesar de los obstáculos y amenazas del régimen, significaría un trampolín que podría convertir las primarias en elección adelantada.
El régimen teme perder las elecciones, adelantándolas de diciembre a octubre, colocando a sus incondicionales en los más altos cargos de la Fuerza Armada. Acá en Puerto Rico la participación de los venezolanos ha aumentado. Votaremos en las primarias de la oposición en el Pedrín Zorrilla, el domingo 12 de febrero junto a 58 otras ciudades en el exterior. ¡La esperanza recorre el mundo! (El autor es venezolano, catedrático, en la Universidad de Puerto Rico Río Piedras)
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