La imposibilidad de desconocer al CNE no ha impedido que el oficialismo cuestione la masiva participación en las primarias venezolanas
Alegando falta de unión en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, instancia que agrupa a los partidos opositores), voceros mediáticos del chavismo como Mario Silva, conductor del programa La Hojilla por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), lanzaron sus matrices de opinión y aseveraron que las primarias no se realizarían, para luego arrojar estos números como sus predicciones electorales.
Pero una vez conocidos los resultados (que según el último boletín superaban los 3.040.000 electores), la estrategia del oficialismo tuvo que cambiar al cuestionar la veracidad de dichas cifras con argumentos aparentemente técnicos.
Silva fue quien tomó la batuta, con un cálculo matemático que posteriormente ha sido replicado en otras instancias oficiales. Según él, tomando como parámetro que cada elector tarde tres minutos en sufragar, la máxima cifra a la que podía llegar la oposición en las primarias era de un millón de electores, menos de los que en total sufragaron.
Este cálculo, sin embargo, parte de un dato cuestionable: los tres minutos que tardaría cada elector en emitir los votos son un tiempo que el CNE ha estandarizado para los cálculos de participación y que puede aplicarse en elecciones más complejas (como los comicios parlamentarios de 2010).
En las primarias, por el contrario, no eran más de tres los candidatos a escogerse en ninguna parte, por lo que el tiempo estimado de votación podía reducirse considerablemente. Podía, incluso, llegar a extremos como el planteado por el propio candidato unitario, Henrique Capriles, quien aseguró "no haber tardado más de treinta segundos en escoger los tres candidatos".
Reconocido por el CNE
En otro intento de cuestionar la cantidad de electores que participaron en las primarias venezolanas (aunque ya no alegando falsedad en los números), el canal del Estado intentó plantear las primarias como un fracaso, pues los votantes representaron 15% del padrón electoral, de más de 18 millones de electores. Omiten, sin embargo, que fue el propio Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, partido oficial), el que prohibió de manera terminante que sus militantes (y, según se conoció después, los funcionarios de las empresas estatales) votaran en estos comicios de base, pese a que estaban abiertos para todos los ciudadanos, y no únicamente para los militantes de oposición.
Estos intentos por desacreditar el proceso originaron la necesidad de una rueda de prensa no prevista por parte de la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. Aunque no se refirió específicamente a la cantidad de votantes, la rectora aseguró que el ente electoral "garantiza la transparencia en todas las fases en las que participó", entre ellas el conteo y totalización.
De manera más explícita Vicente Díaz, también rector del CNE, aseguró: "la data que se le entregó a la comisión de primarias es la misma que tiene el CNE".
Las predicciones, entonces, fallaron. Y no solo las del oficialismo. Alfredo Keller, director de la empresa encuestadora Keller y Asociados (que habitualmente es optimista respecto al comportamiento del electorado opositor) admitió durante una entrevista en el canal Globovisión, haberse "quedado corto" en su análisis, que pronosticaba una participación de 2.500.000 electores aproximadamente.
Y es que más allá de los resultados electorales fue precisamente la masiva participación en estas elecciones primarias lo que marcó pauta y por eso desconcertó, no solamente al chavismo, sino al país entero.
David Ludovic Jorge, corresponsal en Caracas para El Político | @ElPoliticoWeb

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