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sábado, 14 de abril de 2012

6to. PODER Lucas Rincón: “Yo no fui ni soy un traidor siempre he sido leal a mi comandante Chávez”

                                                         

Caracas, 13 de abril de 2002. Al exInspector

General de la Fuerza Armada Nacional, general Lucas Rincón Romero, aseguró que sus palabras

durante la madrugada del 12 de abril de 2002 – donde anunció que el presidente Chávez

había aceptado la renuncia – no representan ninguna traición al presidente y a la Revolución

Bolivariana. Así lo dice en una entrevista que aparece publicada este viernes en CiudadCCS.

"Yo no fui ni soy un traidor. Siempre he sido, soy y seré leal a mi comandante presidente

Hugo Chávez y al heroico pueblo de Venezuela". Aclaró que él no le solicitó la renuncia al

presidente porque "yo estuve con el Presidente en Palacio hasta las dos de la mañana".

"Fueron los generales golpistas apátridas, los empresarios, medios de comunicación

fascistas y demás lacayos del imperio quienes solicitaron la renuncia", dijo.

Corría la noche del 11 de abril, también corría por la avenida Baralt la sangre del pueblo y la

pólvora todavía fresca de la balacera que agujereó la historia más reciente del pueblo de Bolívar.

Corrían las amenazas de bombardeo al Palacio de Miraflores, corrían los militares, los civiles,

corría Venezuela entera.

Rafael Poleo, periodista que unos 20 días antes anunciaba a un general de la Fuerza Armada

Nacional que "Hugo Chávez no pasaba del 15 de abril", también corría, pero para "no

perderse" las corridas de toros en España. "Es lo único que lamento, que no estaré cuando

caiga", le confesó al general Lucas Rincón.

Esa noche el presidente Hugo Chávez Frías puso su arma sobre el escritorio y luego de ser

informado de que los militares alzados aceptaban y garantizaban sus condiciones para la dimisión,

dio instrucciones al entonces Inspector General de la Fuerza Armada Nacional (FAN), Lucas

Rincón Romero, de irse a Fuerte Tiuna y declarar sobre su renuncia.

"Más de cien periodistas esperaban", dice Rincón, emisor de las tres palabras: "la cual

aceptó" que hasta hoy fracturan la historia del golpe de Estado contra el Gobierno Bolivariano

ocurrido en abril de 2002. Eran exactamente las 3:45 am.

La teoría del vacío de poder entonces hizo gala y se vistió de verde oliva para que los golpistas

instalaran un gobierno ilegal.

Rincón, hoy embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Portugal, atendió el teléfono

"como nunca antes lo había hecho en ninguna entrevista", para hablar sobre su papel en la

reconstrucción de los hechos de aquella madrugada del 12 de abril de 2002.

—Diputados de la MUD solicitaron investigar sus declaraciones sobre la supuesta

renuncia del presidente Chávez, ¿qué fue lo que realmente ocurrió con esa declaración?

—El pueblo venezolano entiende que los anuncios efectuados por mi persona, en aquellos

difíciles momentos, estuvieron orientados a evitar más derramamientos de sangre y el bombardeo

al Palacio de Miraflores. Lucas Rincón nunca solicitó la renuncia al Presidente porque yo no fui

ni soy un traidor. Siempre he sido, soy y seré leal a mi comandante presidente Hugo Chávez y al

heroico pueblo de Venezuela. Fueron los generales golpistas apátridas, los empresarios, medios

de comunicación fascistas y demás lacayos del imperio quienes solicitaron la renuncia. Yo estuve

con el Presidente en Palacio hasta las dos de la mañana.

Afirmó que el presidente Hugo Chávez le preguntó: "¿Qué vas a hacer tú, Lucas?" y le respondió

que se quedaba con él hasta el último momento. "Te agradezco la lealtad –me dijo–, pero trata de

entrar a Fuerte Tiuna y de allá me llamas para estar en contacto".

Relató que así lo hizo. "Se produjeron las tres llamadas de aquella madrugada. Luego anuncié lo

que ya todos sabemos.Tengo entendido que a esa hora ya tenían al Presidente detenido. Mis palabras,

en aquellos momentos de zozobra, estuvieron orientadas a preservar la paz nacional", aseguró.

Dijo que apenas emitió la declaración, "de las 300 personas que había en mi despacho, que había

sido tomado por periodistas y una serie de golpistas, en dos minutos desaparecieron".

Aseveró que la mayoría estaban ebrios, festejando desde el mediodía que se había consumado el

golpe.

"¿Por qué ahora se las dan de inocentes? –inquirió–, les falta responsabilidad, para no

decir otra palabra".

Narró que en la madrugada cuando llegó a su oficina, encontró al almirante Héctor Ramírez

Pérez, nombrado por Carmona ministro de Defensa, sentado en su escritorio, quien se paró delante

de "muchísimas personas" y le dijo: 'General, yo soy el nuevo jefe militar. Estoy conspirando desde

hace más de un año y estoy consciente de que si este golpe falla yo voy preso y, así como yo,

estamos involucrados muchos generales'".

"Me expresó: 'Aquí se va a formar un nuevo gobierno; constituiremos una junta que va a estar

formada por un empresario, un miembro del clero y mi persona como jefe militar'. Son palabras

textuales".

Relató Rincón que en su despacho, Rafael Poleo, 20 días antes del golpe, "ante testigos

como Belisario Landis, me dijo: "General, este gobierno y el presidente Chávez no

llegan al 15 de abril. Yo lamentablemente como cada año voy a España a una corrida

de toros, no estaré presente. Ustedes (los militares) se encargarán del poder, pero les

recomiendo que sea por breve tiempo".

"Le dije: '¿De dónde saca usted eso? Me respondió: 'Esas son informaciones divinas'".

—¿Y esa información la transmitió usted al presidente Chávez?

—Al Presidente y también a la Asamblea Nacional.

—¿Su declaración ante las cámaras de televisión fue una exigencia de los golpistas?

—No, no, no. Ninguna exigencia de nadie. Se hizo para anunciar al público en general lo que

estaba aconteciendo en ese momento y se dieran cuenta. De hecho, la presión de inmediato

bajó y siguieron bebiendo, repartiéndose la piñata.

Recordó el oficial retirado que su despacho del Fuerte Tiuna estuvo tomado durante 47 horas por

los golpistas, "estuvieron no menos de 60 generales y almirantes peleándose por los cargos todo el

santo día: 'Que yo soy más antiguo, que yo conspiré más. Que si a mí me toca ser comandante

del Ejército, yo inspector, yo ministro'".

Afirmó que le pusieron dos custodios en la puerta para que no saliera del despacho y luego

desarmaron a su caravana.

"Hay muchas cosas que no se han dicho, lo que pasa es que nunca me han entrevistado".

Orlando Urdaneta se hizo presente

Relató que en su oficina además estaba el actor Orlando Urdaneta, a quien califica de "vagabundo".

Asegura que "se robó la pistola de mi ayudante y hasta puso sus pies encima de mi escritorio.

Esa gente venía con otras intenciones, compañeros".

—¿Cuáles intenciones?

—La primera orden que dio Rafael Damiani Bustillos, general de la Guardia Nacional, nombrado

(por Carmona) ministro de Interior y Justicia, fue "busquen vivo o muerto a Lucas Rincón y al general

Belisario Landis y antes de matarlo le sacan la renuncia (de Chávez) que debe tener en el bolsillo".

—¿Bastó que un soldado dijera "aquí nos matamos todos" para no acabar con la vida del

presidente Chávez?

—Yo califico a los golpistas como cobardes. Bastó que unos comandos de la base de Turiamo

se pronunciaran y dijeran "si le hacen algo al Presidente aquí nos matamos todos". Eso bastó para

que se echaran para atrás. Ninguno de ellos aceptó en la Asamblea Nacional que había conspirado

para dar el golpe. Ramírez Pérez dijo: "¿quién, yo? ¿golpe?, si nosotros lo que estamos es preñados

de buena voluntad".

—Capriles Radonski acaba de decir que los golpes de Estado lo dan los militares no los

civiles ¿Usted qué opina?

—Yo estimo que esta reflexión es un grave error por parte de ese señor. Ese candidato

opositor carece de moral para pronunciarse sobre golpes de Estado por el rol que tuvo en su municipio

en los sucesos del 12 de abril, cuando agredió la embajada de Cuba contraviniendo el derecho

internacional. Además de ordenar a la policía a su cargo allanamientos y detenciones arbitrarias.

Pedro Carmona le pidió cacao a Rincón

En la madrugada del domingo 14-A, cuando Lucas Rincón se dirige a su despacho luego de dar un

discurso en Fuerte Tiuna, se encuentra que allí "tenían detenido a (Pedro) Carmona y a la mayoría de

los generales golpistas".

Nos cuenta que ese "cobarde de Carmona" le dijo: "general, necesito hablar con usted un momento

pero en privado". Lo llevó a una oficina contigua y casi llorando le imploró porque él –decía– "no era

culpable de los muertos ni de los heridos de esos dos días. Yo quiero que usted sepa general que yo

lo que sé es de empresas. Yo soy empresario, yo no sé nada de presidencias, ni nada de eso".

El general de inmediato le respondió que era muy tarde para reconocimientos. "Cuando yo lo llamé

a usted el 11 (de abril) al mediodía, usted hasta me tiró el teléfono y me dijo que no había vuelta

atrás, que no era tiempo de diálogo e inmediatamente apareció en pantalla en el canal 4, estaba e

n un estudio arengando la marcha para Miraflores (…) Usted se auto-juramentó ¿Cómo es eso

que ahora no sabe cómo ser presidente?".



 

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