El periodista venezolano, Leocenis García, indicó en su columna "Leocenis Habla Claro", publicada
este domingo en el semanario 6to Poder afirma que las declaraciones del ex magistrado Eladio
Aponte Aponte debieron "provocar que al día siguiente la Asamblea Nacional se declarara
en emergencia permanente como si de un golpe de Estado se tratara, porque no eran
nimiedades lo que soltaba el señor. Dijo, nada más y nada menos, que Rangel Silva,
Cliver Alcalá Cordones, Reverol entre otros, eran -óigase bien- narcotraficantes. A eso
sumó que la justicia -palabras más, palabras menos- era un burdel, visto que en vez de la ley lo
que mandaba era el teléfono y la plata, así como en El Ángelus de Caracas o Beverly Hills en Bogotá."
Asimismo, recordó que "la justicia y el imperio de la ley son obligaciones primarias de
todo Estado constitucional. Pero ustedes y el gobierno y gobernante al cual ustedes
sirven han hecho de la Justicia una farsa y del imperio de la ley una burla." Lea el texto
completo a continuación:
Eladio Apunte, Apunte… ¡fuego!
Señores magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, como aquí la mayoría ve la política
como el fin para hacer plata, y no para servir a los ciudadanos, resulta que el 19 de abril el
país amaneció más o menos en calma. La noche anterior todos habíamos quedado con la
mandíbula en el piso, los ojos del tamaño de un faro en altamar y las manos sudadas,
escuchando todo cuanto dijo en un programa de televisión el todopoderoso magistrado
Eladio Aponte Aponte. Lo que dijo Eladio Aponte debió provocar que al día siguiente la
Asamblea Nacional se declarara en emergencia permanente como si de un golpe de
Estado se tratara, porque no eran nimiedades lo que soltaba el señor. Dijo, nada más y
nada menos, que Rangel Silva, Cliver Alcalá Cordones, Reverol entre otros, eran -óigase bien-
narcotraficantes. A eso sumó que la justicia -palabras más, palabras menos- era un burdel,
visto que en vez de la ley lo que mandaba era el teléfono y la plata, así como en El Ángelus
de Caracas o Beverly Hills en Bogotá.
Aquellas declaraciones, honorables magistrados, debieron provocar también que al día siguiente
tomaran ustedes las paredes del TSJ como si fuera el muro de los lamentos y lloraran sus
culpas. Que reconocieran que una justicia manejada a plata y poder puede ser cualquier cosa
menos justicia.
Yo creo y proclamo que la justicia y el imperio de la ley son obligaciones primarias de todo
Estado constitucional. Pero ustedes y el gobierno y gobernante al cual ustedes sirven han hecho
de la Justicia una farsa y del imperio de la ley una burla. Cuando el imperio de la ley es una
realidad, ello es una totalidad plena y hermética que determina que nadie puede hacerse j
usticia por sí mismo, ni en nombre del Presidente, ni del PSUV ni de la Mesa de la Unidad. Pero
cuando quiera produzca un estado de cosas como el que se está viviendo en Venezuela, donde
un delincuente caído en desgracia como Eladio Aponte Aponte confiesa que él era un mercenario
al servicio del poder, el derecho a legítima defensa es un recurso lícito y legítimo y un Derecho
Humano fundamental. Y del derecho a la legítima defensa emana el derecho a la rebelión. Es
así como les digo, señores magistrados. Si ustedes no pueden defender a los ciudadanos los
ciudadanos deben defenderse de ustedes.
Yo reclamo el ejercicio de ese derecho y proclamo que todos los venezolanos hoy lo tienen.
Ustedes se los han dado. La declaración de Aponte Aponte así lo ha patentizado, el ejercicio de una
juececita que hasta ayer no hacía sino comer hamburguesas como secretaria de tribunal, como la
juez Bocanegra, que me acaba de negar el derecho de asistir a la SIP, nos da el derecho de rebelarnos
contra una justicia que no es justicia.
Yo digo esto públicamente, sin miedo. No lo hago por la vía tradicional de los conspiradores que
actúan con simulaciones y fingimientos, como muchos de ustedes han actuado en el pasado. Como
actuó Aponte Aponte, o como actúan algunos opositores gafos. En el rico pasado de conspiraciones
militares que adornan nuestra historia hay muchos casos y ejemplos de los que públicamente
juraban respetar lo que secretamente tenían decidido irrespetar y desacatar para satisfacer sus
ambiciones de mando.
Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia. Ese fue el caso de los conspiradores que el 18
de octubre de 1945 derrocaron sin justa causa al gobierno democrático de Isaías Medina Angarita. Y
ese fue el caso de los conspiradores de la rebelión militar de febrero de 1992, que ahora repiten y
aumentan desde el poder todos los vicios y perversiones que justificaban su acción. Y ese es el caso
de los que hoy también gritan "patria socialismo y venceremos", y van y se reúnen con el chulo de Juan
Carlos Escotet o con la DEA, porque están aterrorizados. Ese no es el derecho a la rebelión que yo
proclamo.
Yo no actúo en la sombra del engaño y el fingimiento. Lo hago por esta vía pública porque creo en
la justicia, de sus motivaciones, que nada tiene que ver con las bastardas ambiciones de poder de
la mayoría de los conspiradores del pasado y del presente, señores magistrados. Y el hecho es que si a
una persona o a un país se le coloca en circunstancias que constituyen un estado de extrema peligrosidad
o indefensión, ello genera el ejercicio al derecho a la legítima defensa y a la rebelión. Y Aponte
Aponte ha dicho que estamos en indefensión, que aquí se maneja todo por el 0800 Jódelo ó el 0800
Encánalo.
Ese derecho es expresable por muchos medios. Desde la desobediencia frente a esa justicia, la huelga,
la manifestación, hasta la vía del hecho de fuerza al cual se llega cuando los agredidos ven negado el
camino de la justicia, como lo hice yo cuando tuve que agarrar una silla en pleno juicio para ponérsela en
la cabeza al juez Jesús Jiménez. Todo esto, señores magistrados, se puede hacer cuando vemos
cercenado el derecho a la libre expresión del pensamiento, o nos vemos obligados a la legítima
defensa para la preservación de la vida, de los bienes, la libertad y todos aquellos valores de ética civil
que constituyen lo que, para mí, es esencia del patriotismo.
La legítima defensa de esos derechos y valores mediante la desobediencia y la manifestación pacífica, y la
libre expresión de las ideas me lleva en esta hora a proclamar el deber de todo ciudadano, investido o no
de autoridad, de actuar para corregir las acciones causantes de su indefensión y peligrosidad, ejerciendo
su derecho a la rebelión en la medida que ello sea necesario para restituir la legalidad infringida.
Las declaraciones del magistrado Aponte Aponte lo han dicho muy claro: han prostituido la justicia, la
República. Por más que salga un gafo como Aristóbulo a saltar como una lagartija, esa es la verdad. Y lo
digo a riesgo de que me metan preso nuevamente, sabiendo que esa oposición de burdel nada dirá. Pero
hablo como me manda mi conciencia.
Señores magistrados, el derecho a la legítima defensa, a la desobediencia civil y a la rebelión autoriza a
todas las acciones que sean necesarias para restablecer el ejercicio del Derecho y compensar los derechos
infringidos. Ello lleva a accionar contra los que han provocado el hecho violador de un derecho humano
fundamental como lo es la igualdad ante la ley y el derecho intangible de no ser discriminado por
razones de raza o políticas.
Para que cojan dato, lo que quiero decir es que las víctimas pueden defenderse, así que si yo fuera
familiar de Macuco, o de los Comisarios esperaría a Eladio en una plaza pública. Hablo como pienso. El
derecho a la legítima defensa no tiene más límites que el estado de necesidad que provoca su ejercicio.
Es el derecho de hacer todo lo que sea necesario para que la justicia sea efectiva, cuando es evidente
que los órganos del poder público, a quien corresponde la defensa de los derechos, son impotentes para
el amparo real y efectivo de estos.
En los casos políticos, el Ministerio Público en especial y el Tribunal Supremo de Justicia han hecho
evidente su omisión negligente o dolosa, su acción ineficiente o tardía, y su desatención a evidentes
hechos de abuso, exceso, desobediencia y desacato a la Ley por parte de funcionarios de gobierno.
Ustedes, señores magistrados, están creando un orden constitucional nulo e irrito.

MUJERES DE NEGRO: ¡¡VENEZOLANAS EN RESISTENCIA CIVIL !
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"Por la constante violación a nuestra Constitución, corremos el riesgo de perder la República" ...No debemos permitirlo!!!
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Artículo 350.
El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
¡¡¡ PROHIBIDO OLVIDAR.....GLORIA AL BRAVO PUEBLO.....!!!
"La historia no los absolverá de haber aplastado a mas de la mitad de Venezuela en nombre de un socialismo del siglo XXI que no es más que la proyección delirante de un hombre empeñado en reducir la Historia al tamaño de las obsesiones de su propia y pequeña biografía". Enrique Krause.
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