Hugo Chávez ha tratado de ocultar durante 10 meses que
está perdiendo la batalla contra el cáncer y está determinado a aparentar que sigue
al mando del régimen y el futuro de la nación. Sin embargo, en Semana Santa las
cámaras de televisión capturaron a Chávez rogando por su vida ante un crucifijo y su
madre en su iglesia natal. Las emociones de Chávez sorprendieron a su círculo íntimo
y llevaron a algunos a cuestionar su salud mental. Como resultado de ello, de acuerdo
con mis fuentes al interior del palacio presidencial, el ministro de Defensa, Henry Rangel
Silva, ha desarrollado un plan para imponer la ley marcial si la condición de Chávez se
deteriora aun más y propicia cualquier tipo de inestabilidad.
Esto fue realmente dramático. ¿Por qué no hay nadie fuera de Venezuela prestando
atención? Algunos cínicos en este país todavía creen que Chávez está exagerando su
enfermedad para sacar provecho político, mientras que sus más fervientes seguidores
esperan que tenga una recuperación milagrosa.
La oposición democrática cautelosamente se ha preparado para una elección presidencial
competitiva fijada para el 7 de octubre – en contra de Chávez o un sustituto. Y los políticos
de Washington y la mayoría de las capitales regionales están aparentemente dormidas
mientras todo esto ocurre.
En mi opinión, la muerte inminente del caudillo venezolano podría poner al país en el camino
hacia una crisis política y social. El cuadro militar instalado por Chávez en enero ya se
está comportando como un régimen de facto decidido a mantenerse en el poder a toda
costa. Y La Habana, Teherán, Moscú y Beijing se están moviendo para proteger sus intereses.
Si el presidente de EE.UU., Barack Obama, demostrara algún tipo de preocupación en cuanto
a esta situación podría comenzar a poner freno a la crisis en Venezuela, poner un alto a la
agenda destructiva de Chávez y recuperar el rol de los Estados Unidos en su propio vecindario.
Pero si él no actúa, las consecuencias podrían ser catastróficas.
Fuentes cercanas al equipo médico de Chávez me comentan que desde hace meses, los
médicos han estado tratando de contener los síntomas y han tratado de estabilizar a un
paciente adicto al trabajo para administrar quimioterapia y radioterapia de último minuto.
En ese momento en el que Chávez oró públicamente por un milagro, dejó a un lado su
obsesión de atacar a la oposición o de orquestar una una sucesión de poder por parte de
sus partidarios más leales. Tal vez él sabe que sus lugartenientes y aliados extranjeros
se comportan como si él ya estuviera muerto – consolidando el poder, la configuración de
una "junta revolucionaria" y trazando medidas represivas.
Uno de ellos es el operador y militar chavista, Diosdado Cabello. El hombre que fue
instalado por Chávez para liderar el partido en el poder, así como la Asamblea Nacional
en enero. El nombramiento de Cabello estaba destinado a tranquilizar a un grupo poderoso
de narcomilitares – El general Rangel Silva, el general Cliver Alcalá, jefe de inteligencia, el
general retirado Hugo Carvajal y media docena de altos oficiales que han sido clasificados
como "capos de la droga" por el gobierno de los EE.UU. Estos hombres despiadados nunca
entregaran el el poder y la impunidad que este les garantiza – y ellos no se hacen ilusiones
de que las elecciones les conferirán "legitimidad" en un narco-estado venezolano, confiando
en cambio en miles de millones de dólares en ganancias mal habidas y decenas de miles
de soldados bajo su mando.
El liderazgo civil chavista – incluyendo a el canciller Nicolás Maduro, el vicepresidente Elías
Jaua y el hermano del presidente, Adán Chávez, gobernador del estado Barinas – están
dispuestos a reivindicar la agenda ideológica de su movimiento en las elecciones de octubre.
Maduro es extraordinariamente leal al presidente y es considerado por los observadores
políticos venezolanos como el sustituto más viable en la boleta electoral. Por encima de todo,
estos hombres anhelan el poder político y harán hasta lo imposible para hacerse
indispensables para los líderes militares que llevan la batuta en este momento.
Fidel y Raúl Castro están desesperados por conservar las exportaciones de petróleo venezolano
que sustentan el régimen en bancarrota. De acuerdo con una fuente que está enterada de la
situación en Cuba, Raúl ha aconsejado a Chávez que se prepare para pasar el poder a una
"junta revolucionaria". Pero los venezolanos que desconfían de los Castro están seguros de
que esta junta estará formada en su mayoría por hombres leales a La Habana.
Cabello no se fía de los Castro, pero con miles de agentes de inteligencia cubanos en
Venezuela, los hermanos Castro son una fuerza que debe ser tomada en cuenta.
China ha proporcionado más de $20 mil millones en préstamos a Chávez en los últimos 18
meses y que serán pagados con petróleo con un valor muy por debajo del precio de mercado.
La mayor parte de estos fondos estaban destinados para los fondos de sobornos de Chávez
antes de que los chinos estuvieran enterados de su enfermedad terminal. Otros $4 mil
millones se están negociando ahora, pero mis fuentes en el Ministerio de Relaciones Exteriores
de Venezuela dicen que los chinos están exigiendo nuevas garantías. Beijing también está
peleando para asegurarse de que cualquier gobierno post-Chávez cumplirá sus acuerdos
preferenciales. Sin embargo, estos contratos abusivos están siendo examinados por los
principales miembros de la oposición de la Asamblea Nacional.
Irán depende más que nunca de sus bancos y otras empresas en Venezuela como un medio
para el lavado de miles de millones en fondos para evadir las sanciones financieras
internacionales. Las empresas asociadas a la Guardia Revolucionaria Iraní, la Fuerza Qods,
han invertido millones en programas ilicitos de misiles nucleares y balísticos, en infraestructura
y en instalaciones misteriosas en toda Venezuela. Teherán tendrá que luchar para mantener
su posición estratégica cerca de EE.UU, que es vital para su supervivencia en los meses
críticos venideros.
Rusia está considerando la posibilidad de pagar entre mil y dos mil millones en pagos en
las próximas semanas para amarrar sus acuerdos de petróleo y gas natural previamente
firmados con Chávez. Algunos en Moscú, sin embargo, están cansados de la incertidumbre
en Venezuela, sobre todo porque saben que los días de Chávez están contados. Las empresas
rusas están decidiendo ahora si seria prudente seguir apoyando al régimen de Chávez, que
ha sido un cliente fiable de más de $13 mil millones en armas rusas, o esperar a ver si un
gobierno sucesor honrará sus acuerdos en el sector de petróleo y gas.
La sucesión al estilo soviético que los chavistas corruptos y sus instructores cubanos están
tratando de imponer al pueblo venezolano es otra circunstancia que es un hecho. Hay espacio
y tiempo para que los amigos de la democracia desempeñen un papel constructivo.
Mis fuentes me comentan que Cabello y compañía estarían mas dispuestos a recurrir a medidas
inconstitucionales y a la represión si no pueden contar con el apoyo de Moscú y Beijing. Los
chavistas tienen la intención de prometer la continuación de contratos baratos de petróleo para
contar con este apoyo. Una diplomacia discreta por parte de EE.UU. – que trabaje en conjunto
con aliados de ideas afines – puede ayudar a echar por tierra estos planes. Los chinos y los
rusos no pueden estar dispuestos a defender a otro régimen violento, y Washington debería
reunir a los líderes latinoamericanos para evitar un escenario similar al de Siria en el Hemisferio
Occidental.
En el corazón de la estrategia chavista se encuentra un narco estado, dirigido por hombres
con vínculos bien documentados con el narcotráfico. La Casa Blanca debería instruir a las
agencias policiales estadounidenses para aplastar los fundamentos de ese régimen. Un juez
venezolano, o un general corrupto testificando en un tribunal federal de los EE.UU. podría
dar el golpe de gracia a ese régimen y destruir cualquier ilusión de legitimidad o capacidad
de supervivencia.
Agencias de inteligencia estadounidenses han permanecido virtualmente ciegas a la presencia
iraní en Venezuela. Si se les instruye que hagan una investigación exhaustiva sobre lo que
realmente esta pasando estoy convencido de que descubrirían una amenaza grave y creciente
contra la seguridad de los Estados Unidos y sus aliados en la región. Estas pruebas ayudarán
a motivar a los vecinos de Venezuela a adoptar una postura contra un régimen aún más
peligroso tomando forma en Caracas.
La milicia en Venezuela no es un monolito y Chávez ha debilitado su propia estrategia de
sucesión otorgando a los narco-generales posiciones visibles y operativas. El hecho de que
los narco-generales estarán más dispuestos a recurrir a medidas inconstitucionales y a la
represión para mantener el poder los diferencia de los soldados comunes y corrientes y de
los generales institucionalistas. El ejército de Estados Unidos aún tiene mucho peso con
estos hombres. Una advertencia de simple respeto a la constitución y de servir a su pueblo
puede dividir el grueso de la fuerza lejos de los narcos y negarles los medios para imponer
su voluntad. (Generales institucionalistas pueden reaccionar de una manera similar a las
noticias de que Irán está llevando a cabo operaciones secretas en territorio venezolano que
son inconstitucionales y que fomentan provocaciones peligrosas.)
Hay mucho que Estados Unidos y la comunidad internacional pueden hacer sin interferir
en la política interna de Venezuela. Aunque los líderes de la oposición democrática están
decididos a mantenerse distanciados de Washington, deberían por lo menos demostrar
que buscan el apoyo de los Estados Unidos y otros países claves para obtener la
solidaridad que se merecen. Por otra parte, cualquiera que piense que la oposición puede
lidiar con Cuba, China, Rusia, Irán, los traficantes de drogas y Hezbollah sin respaldo
internacional no esta pensando con claridad.
Por desgracia, los diplomáticos de carrera de Estados Unidos en Washington encargados
de Venezuela han pasado los últimos dos años restándole importancia a la crisis en ese
país y los otros tres años anteriores básicamente sin hacer nada. Así que si hay alguna
esperanza de liderazgo por parte de EE.UU., se requerirá la atención de la secretaria de
Estado Hillary Clinton o del presidente Obama. Por desgracia, en nuestro propio vecindario ,
" liderar detrás del telón" no es una opción.

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