De forma casi imperceptible comienza a admitirse
en el PSUV, que Chávez pudiera no asumir la Presidencia "ganada" en octubre con
su CNE y ello les genera la enorme duda, que le aterriza al pre-difunto entre quimios
y radioterapias, sobre ¿quién debe entonces sustituirlo como candidato?
Porque de no existir los benditos pasos constitucionales, que pactan las sustituciones,
según plazos pre-determinados, podrían imaginar, que ya reelecto y una vez asumida
definitivamente su "incapacidad absoluta" , él se resignaría entonces a designar el
Vicepresidente, que se quedará todo el periodo, desde los primeros días del nuevo
mandato y que pudieran hasta por ley especial empezar antes de Enero.
Pero como debería producirse una nueva elección, casi inmediata para la vacante del cargo,
luego de esa separación forzada, los riesgos son altísimos, sobre que ninguno de sus
conmilitones calce los puntos para heredar el volumen de adhesiones electorales, ni "el toque"
militar y CNE, más aun en medio de severos problemas de contingencias económicas
acumuladas y por estallar.
La razón última de estas maniobras de la transición sui-generis, entre el que muere y
quien deba ser ungido por él y los Castro, como líder de la continuidad del proceso, es que
muy difícilmente se evite el estallido del partido, para escoger un nuevo mandatario,
si ya hubiese desaparecido el déspota sin resolver esto tajantemente.
Y lo opuesto también es cierto: seria determinante la autoridad que hereda el ungido sobre
los que le envidien la suerte de ser catapultado por el dedazo de Chavez, por cuanto ello
basta para generarle no poca legitimidad al convertirlo en primus interpares.
Por lo tanto, un Chávez agonizante debe dejar electo su sustituto, si ve esfumarse su tiempo,
o instalarlo luego de ser Chávez mismo el candidato vencedor del 7 de octubre y rápidamente
iniciar la sustitución legitimada como su última voluntad expresa, directa y evidente, pero con
apenas tiempo para la elección ratificatoria, que pudiera hacerse simultanea a los otros eventos
pactados para diciembre y abril próximos. Y Esto se hará bajo el chantaje y el abuso de quien
empezó todo como golpista y terminará todo como déspota atrabiliario.
Sepamos entonces que entramos a una etapa política de colosal manipulación, que llamaron
MISION LASTIMA, implicando ratificaciones de la candidatura de Chávez hasta último segundo,
ganándole tiempo al tiempo con su imposible mejoría.
El gran peligro es un desencadenante súbito de gravedad, que le impida dejar las cosas en orden,
si ello ocurriera ESTALLA TODO.
En cambio, si ya se ha hecho, máximo en Julio, la sustitución por el delfín, éste será apoyado
por las encuestadoras buchonas, generando la matriz de opinión "adecuada", para cantar
anticipado el arrase y por supuesto ese delfín sucesor asumiría de derecho por todo el nuevo
periodo, siendo la pieza fundamental para ello que la oposición proclame su voluntad de
cohabitación.
El tema es simple pero de opciones políticas complejas, dado el condicionante constitucional
para guardar las formas, sin las cuales la oposición no puede hacernos tragar la rueda de
molino de 6 años mas de chavismo gobernante, a cambio de las migajas que usufructuarían.
Carece de elemental lógica que Chávez mantenga su candidatura hasta el 7 – O y siendo electo
morir a los pocos meses, después de un penoso tramo final de vida al inicio del nuevo mandato.
La previsión constitucional es tan explícita sobre qué se debe convocarse a nuevas elecciones,
si la falta absoluta se produce tempranamente, que ello abona la tesis de imponerse la renuncia
con el tiempo suficiente de inscribir la del delfín en sus lapsos, para con cadenas diarias dejar
establecida la matriz de opinión que la revolución sigue, con el semidios cuidando todo desde
un Olimpo que sigue fabricándose aceleradamente en el imaginario popular, a punta de un culto
exorbitante con su aliño de mistificaciones religiosas y paganas.
¡Como quisiera Chávez! haber ya instituido el sistema monárquico comunista norcoreano de la
sucesión automática por línea consanguínea, también propia de las añejas monarquías europeas
y árabes. Aunque la suya hubiera sido más bien de las características de las monarquías salvajes
africanas, surgidas de alguna matanchina o de despotismos delirantes como la del emperador
Bocazas.
Con cualquier fórmula, lo que él quisiera es hacer automática la sucesión que permite, como la
de por ejemplo a los ingleses, que lanzan desde hace siglos su famoso grito, al constatar la
muerte del soberano reinante: "El Rey Ha Muerto, Viva El Rey", en el acto de un mensajero
de alto cotarro entregarle el anillo real al sucesor.
El pequeño detalle es que no pudieron, ni podrán, imponernos un absolutismo monárquico, ni un
totalitarismo a la norcoreana o a la cubana.
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