con la celebración de las elecciones primarias de la Unidad, el gobierno nacional ha desplegado
una artera y ambiciosa campaña, sórdida y ligera en escrúpulos, con sus variantes mediáticas y
callejeras, para retomar el control de la agenda noticiosa del país y ofrecer una artificiosa
sensación de irreversibilidad, doblemente urgente ahora que el presidente Hugo Chávez ha
anunciado la reaparición de sus quebrantos de salud.
El desarrollo de la estrategia, a veces abiertamente hostil, ha tenido, contando desde el 12 de
febrero hasta la fecha, una puesta en escena relativamente eficaz. Ha tomado a la dirigencia de la
MUD desprevenida, ocupada como ha estado en la definitiva estructuración de sus comandos, y
ha podido apoyarse en el estilo declarativo débil, renuente, aislado y completamente inexplicable
de sus mandos dirigentes. No conforma esta circunstancia, en modo alguno, a mi manera de ver,
una realidad consolidada. En cualquier caso, pienso que es importante identificar la perversa matriz
que la inspira para no dejarse engañar e inmovilizar. A grandes rasgos, según puedo ver, esta
estrategia tiene tres elementos
1)El alto gobierno ha desarrollado un efectivo despliegue de firmas encuestadoras portátiles y
analistas de opinión pública de dudoso pelaje para presentarle a al país un panorama de
preferencias electorales disparatadamente abierto. Panorama que contradice, no sólo la paridad
consolidada en los últimos comicios, sino incluso la correlación de tendencias existentes entre las
dos fuerzas desde 1998.
Ex ministros, actuarios contratados por Miraflores, compañías completamente desconocidas.
Sondeos demoscópicos con cifras de fábula, que colocan la intención de voto del adversario en un
mínimo que no ha registrado ni en sus peores días; que contradicen por completo el "piso" de la
Unidad en las elecciones registradas en los últimos cuatro años –en última instancia, la encuesta
más fidedigna con la que pueden contar los venezolanos. Maniobra orientada a crear una matriz en
la cual las simulaciones sustituyan al dictamen de la realidad. El alto gobierno es el primero en tener
claro que, con 3 millones de votos en su haber, en una cita electoral en la cual muchas personas que
tienen relaciones laborales con el gobierno no pudieron sufragar, la Unidad ha roto el techo de los 5
millones de ciudadanos ganados para su causa –suficientes para ganar las parlamentarias de 2010-.
Jesse Chacón había sido el primero en afirmar que, para derrotar al gobierno, el resultado de las
primarias debía pasar de las 2 millones 500 mil personas, seguro como estaba, junto a otras
encuestadoras, que tal dígito no se materializaría jamás. A nadie tiene que extrañarle, por eso
mismo, que un conocido ex vicepresidente, maestro del arte del birlibirloque, anunciara como una
"primicia" hace un par de semanas que, "según informaciones que maneja", los votos de la oposición
en aquella cita apenas pasaron del millón de personas. Diluir la sensación de victoria de febrero era
un objetivo prioritario.
2) La segunda pata de esta estrategia es un insólito proceso de "clonación" de la realidad. El
desarrollo de una estrategia comunicacional para tiempos de guerra, de carácter marcial, con ribetes
falangistas y fascistoides. Lo que afirmo no tiene nada de peregrino: a cada rato escuchamos a
muchos voceros del gobierno y sus dolientes conexos afirmar que estamos en una guerra mediática.
Y en una guerra, como se sabe, la primera baja es la verdad
La estrategia consiste en endurecer el rostro para endosarle con toda tranquilidad a un adversario
impávido, y a veces increíblemente manso, todas las tropelías que este está cometiendo en la calle.
Anunciar un golpe y advertir sobre el desarrollo de la violencia creando al mismo tiempo todas las
condiciones para el caos.
El tiroteo de Cotiza registra fotografías, nombres, apellidos y suficientes testigos que inculpan a
dirigentes del partido de gobierno, que esperaron y planificaron una emboscada en la cual un grupo
de militantes desarmados, junto a su candidato, fue sometido a una andanada de disparos que duró
poco más de una hora. Con mucha serenidad, los jerarcas oficiales invocarón la existencia de una
provocación; justificaron los excesos, relatados apenas en diagonal, para aludir la legítima defensa,
y cerraron con las tradicionales reláficas en torno a los ya lejanos sucesos del 11 de abril.
A las agresiones en Cotiza le siguieron otras, aún más violentas, en parroquias como Caricuao, cuyos
detalles no conoció la opinión pública y que la dirigencia opositora quiso dejar pasar, empeñada como
está en desarrollar una estrategia despolarizadora. Eso no fue obstáculo para que Blanca Eeckout,
Aristóbulo Istúriz y otros personajes similares formularan las tradicionales acusaciones sobre la
existencia de una "agenda violenta y golpista" en la otra acera, orientada a desconocer la voluntad
popular.
El pasado jueves, mientras Nicolás Maduro insultaba al candidato de la MUD y sus seguidores,
llamándolos "mariconsones", un lastimoso puñado de funcionarios oficiales que se quieren hacer pasar
por intelectuales bramaba herido ante la existencia de un lenguaje de odio en los medios de
comunicación que cuestionan su patético proceder. Los niños armados de La Piedrita –acompañados
por diputados; los vómitos retóricos de Alberto Nolia y Mario Silva; el desarrollo de un periodismo
amañado, canalla, cruzado de todas las bajezas posibles, no ha sido suficiente para que estos
ciudadanos al menos se sonrojen con lo que afirman.
3) Los dos elementos anteriores desembocan en el metamensaje fundamental que el chavismo le
quiere enviar al país: "Chávez es la única garantía de paz". Diosdado Cabello y todos sus lugartenientes
organizaron mítines para afirmarlo una y otra vez. Al corriente de que las elecciones están apretadas y
quieren hacer saber que venderán cara una derrota. La traducción simultánea está hablando sola:
sabemos como están las cosas: lo mejor es que nadie se ponga a inventar. Nada de "atreverse". Hemos
enseñado los dientes para que todo el mundo se atenga.
Medidas destinadas a asustar, inmovilizar, desmoralizar y confundir. Planificadas para que la ciudadanía
se sienta sola y desconfíe de sus propias fuerzas. Emanada desde Miraflores; diseñada en sus salas
situacionales y cumplida por todo el mundo, desde el ministro más comprometido hasta el más
comediante y "objetivo" de los académicos.
Medidas que es necesario identificar para no dejarse atemorizar: insistir en el tránsito pacífico; en el
desarrollo de una campaña creativa e inteligente que nos permita dirimir con el voto, en familia y en paz,
quien queremos que sea nuestro presidente el próximo período constitucional.
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