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lunes, 9 de abril de 2012

LA PATILLA Venezuela después de Chávez

                                                             




(Foto Afp)

Este es el artículo publicado en The Wall Street Journal escrito por Mary Anastasia

O'Grady.

La batalla contra el cáncer que libra Hugo Chávez podría ser una lección para los admiradores

del sistema de salud cubano, considerado por algunos, incluido el cineasta estadounidense

Michael Moore, como un modelo para Estados Unidos. Aparentemente, no es tan bueno

como lo pintan.

También se pueden extraer otras lecciones. Si pronto llega el día en el que Chávez ya no pueda

gobernar, eso no sería necesariamente una buena noticia para los venezolanos. De hecho, es

probable que el declive a largo plazo del país continúe. Eso se debe a que una muerte temprana

podría convertir al chavismo en casi una religión en Venezuela, tal como la muerte de Eva Perón

dio origen a su imagen mesiánica y al culto argentino al peronismo. Pobres los países que caen

en las garras de un demagogo.

La salud de Chávez es un secreto de Estado, aunque al parecer mucha gente tiene información al
respecto. Cuando se sometió a su primera cirugía en junio de 2011, no admitió que los médicos
hubieran retirado un tumor canceroso grande de su área pélvica. El gobierno aún no ha revelado qué
tipo de cáncer padece.

En febrero, el presidente reveló que los médicos habían descubierto una nueva "lesión". Desde

entonces, ha viajado dos veces a Cuba para someterse a radioterapia. Regresó brevemente a

Venezuela la semana pasada en medio de rumores de que viajaría a São Paulo en busca de mejores

resultados. Sin embargo, el sábado regresó a Cuba para someterse a una tercera ronda de radiación.

Puede ser que para cuando los médicos cubanos examinaron a Chávez y le retiraron el tumor, la

enfermedad ya hubiera estado muy avanzada como para obtener un tratamiento exitoso. Sin embargo,

según José Rafael Marquina, un médico venezolano que asegura tener información confidencial, Chávez

se equivocó al pensar que el sistema de salud cubano podría siquiera hacerle ganar un poco de tiempo.

Marquina le dijo al periódico digital ABC, de España, que cuando Chávez regresó a La Habana este

año para someterse a la radioterapia, los cubanos hicieron mal el procedimiento. Para que sea efectiva,

la radioterapia requiere que el paciente se apegue a un estricto cronograma de sesiones. Sin embargo,

de acuerdo con el médico Marquina, Cuba suspendió el tratamiento cuando el presidente colombiano

Juan Manuel Santos visitó la isla, supuestamente para que el líder venezolano pudiera asistir a las

reuniones. También asegura que las áreas en las que se aplicó radiación no se marcaron de manera

apropiada, algo que él asegura que es importante para garantizar su eficacia. Marquina indicó a ABC

que los médicos cubanos pensaron que era innecesario tatuarlo, pero que un médico brasileño lo

recomendó posteriormente.

Marquina dijo a ABC que el cáncer de Chávez ha hecho metástasis en el hígado, en las glándulas

suprarrenales y en el área retroperitoneal y la vejiga, y que, tras una laparoscopia, los médicos cubanos

no quisieron operar en las glándulas suprarrenales por temor a complicaciones. Eso dejó a la radiación

como la última esperanza. Si Chávez responde bien a la radioterapia, indicó el doctor venezolano a

ABC, podría vivir hasta abril de 2013. De otra forma sólo hasta noviembre o diciembre de este año.

Predecir este tipo de cosas no es sencillo, incluso cuando los registros médicos del paciente están

disponibles. Así que es importante reconocer que en este punto el análisis independiente debe ser

tratado como especulación.

Chávez insiste en que su tratamiento en Cuba está funcionando y que está listo para gobernar al país

por otros seis años si gana las elecciones presidenciales de octubre. Pero durante la misa de Jueves

Santo en su estado natal de Barinas, dejó entrever que las cosas podrían tomar otro curso. "Dame tu

corona, Cristo, dámela que yo sangro, dame tu cruz, cien cruces, que yo las llevo, pero dame vida porque

todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo y por esta patria. No me lleves todavía", suplicó

Chávez entre lágrimas.

En un país liderado por un solo hombre por los últimos 13 años, es imposible sobreestimar el apetito

popular de información sobre el estado de salud de Chávez. Incluso a aquellos que no simpatizan con

el mandatario les preocupa lo que sucedería con el país si el presidente no se prepara para su deceso

y nombra un sucesor.

El resultado más probable sería un escalada de la violencia. El Partido Socialista Unido de Venezuela

y el gobierno de Chávez son casi uno solo y ambos se han radicalizado. Las disidencias están

totalmente prohibidas, como quedó en evidencia el mes pasado con la expulsión del gobernador del

estado de Monagas del partido por su audaz cuestionamiento de la salubridad del agua de un río local

después de un derrame de crudo.

Los analistas ahora contemplan la posibilidad de una lucha entre el ejército y las facciones civiles

armadas. Independientemente de las fuerzas armadas, la Guardia Nacional dirige rutas de tráfico de

drogas a través del país y lucrativos negocios de contrabando de gasolina en la frontera con Colombia.

También tiene un interés financiero en determinar quién sucederá a Chávez.

Chávez ha logrado mantener a estos grupos a raya, pero su muerte sin un testamento probablemente

provocaría una lucha de "todos contra todos". El ganador podría asumir el legado del revolucionario

canonizado y usarlo para volver a concentrar el poder. Chávez moriría, pero el chavismo seguiría vivo.

Escriba a O'Grady@wsj.com


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