un desahogo nacido en esta piadosa semana por el próximo aniversario
de aquella rebelión popular que no s creó tantas alegrías, expectativas y
esperanzas, no obstante su terrible precio en mártires. Quisiera que estas
reflexiones sirvan para reconocer lo que nos aportaron para su logro
hombres como Pedro Carmona y Carlos Ortega, ambos en el exilio, y
valientes como Iván Simonovis, Henry Vivas, Lázaro Forero y los oficiales
y agentes de la PM que lucharon por defender al pueblo de Caracas de
los alevosos ataques planificados desde Miraflores; su sacrificio
interminable tras las ergástulas del chavismo nos obliga a luchar para repetir
la jornada, bajo el consejo del Libertador. El régimen se ha empeñado de
desvirtuar los sucesos y alcances de ese 11 de abril de 2002 con prácticas
goebbelianas, repitiendo mentiras mil veces, estos diez largos años, y
en ese empeño desgraciadamente lo han acompañado muchos llamados
de la oposición que por torpeza o por pusilanimidad se han sumado con
críticas absurdas e insensatas. La noche de ese día nos sentimos liberados,
hoy estamos sometidos a una satrapía dirigida desde Cuba.
El próximo 11 de Abril de 2012
"…las cosas, para hacerlas bien, es preciso hacerla
veces: es decir, que la primera enseña la segunda"
Simón Bolívar
El próximo 12 de abril celebraremos otro aniversario, el décimo, de
un acontecimiento que nos debe llenar de orgullo a los demócratas,
por eso hablo de celebrarlo. En efecto, ese día el pueblo de
Caracas, en una manifestación pacífica nunca vista, marchó espontanea
y decididamente hacia el palacio de Miraflores a exigirle la renuncia a
Hugo Chávez, y lo logró. En la gesta, las bandas armadas y
organizadas del chavismo asesinaron a 19 venezolanos e hirieron
a balazos a otro centenar. Los autores de esta masacre fueron
fotografiados y filmados infraganti y las imágenes recorrieron el mundo
hasta provocar un importante premio a los reporteros de un canal de
televisión que a ello se atrevió. No obstante, los criminales fueron
aclamados como héroes por el Tirano y condecorados con una orden
inventada a tal fin. La matanza no fue peor porque las FAN, llamadas a
su ensañamiento, se negaron a ejecutar la orden, en resguardo de
su honor y de una tradición de respeto a la justicia que entonces
imperaba en los cuarteles. La consecuencia de estos sucesos
fue, como antes anotamos, la renuncia del cabecilla, la caída del
gobierno forajido, y la fuga y escondite de los cómplices más
conspicuos del chavismo.
Lo que ocurrió ese 11 de abril de 2002 fue la culminación de una
serie de protestas y rebeliones nacidas en la sociedad por el atropello
que se ensayaba contra las leyes y los intereses nacionales por
un gobierno que promovía, tímida pero decididamente entonces, el
enfrentamiento entre los ciudadanos, exacerbando diferencias económicas
y creando rencillas sobre bases artificiales de diferencias sociales
y raciales, que presagiaban la tragedia que viviríamos desde esos
primeros días hasta el infierno de éstos cuando podemos sumar
más de 170.000 asesinados por un hampa estimulada por el
mensaje de odio y resentimiento social y familiar que aqueja al Jefe y
principales acólitos de esa horda que es el chavismo. Esa rebelión cuajó
y nos liberó del Tirano, y eso debemos celebrarlo como celebramos
otras fechas en honor de la libertad, aun cuando esas gestas no
produjeron un efecto duradero pero significan un hito que nos anima
todos los años a la lucha por nuestros derechos republicanos y
democráticos. Es lo mismo que hacemos con el 19 de abril de 1810,
cuando el pueblo de Caracas, desde su Plaza Mayor se manifestó para
exigir la renuncia Vicente de Emparan por representar la usurpación, y
lo logró; allí nació nuestra independencia, consagrada el 5 de julio de
1811. Luego esa libertad y república se perdieron por traiciones
de los Vinoni de entonces, que terminaron por el regreso del despotismo
y la entrega en manos de Monteverde del Precursor Francisco de
Miranda, aduciendo que fue el único responsable del fracaso de la
rebelión, en oscuro proceder de algunos –es curioso cómo se repite
la historia con su hado perverso-, y en tan corto tiempo como sólo dos
años más tarde, julio de 1812. No obstante a ese aparente fracaso,
todos los años en Venezuela celebramos con actos y desfiles la
fecha de esa rebelión, entre otras cosas, para recordarnos que
lo logramos y que debemos intentarlo cada vez que sea obligado
recuperar nuestra Libertad, hoy conculcada, nuestra Republica, hoy
desdibujada por un absolutismo casi monárquico, y nuestra Soberanía
patria, hoy violada por la férula cubana de los hermanos Castro. Así,
los patriotas de entonces lo volvieron a intentar en 1813 con la Campaña
Admirable, bajo la inspiración de Bolívar, para caer otra vez ante las
huestes del Boves de entonces, también invitadas a la matanza de
venezolanos, como hoy, por el mensaje del resentimiento social
y racial, que duró victorioso hasta su muerte un buen día en Urica, el
5 de diciembre de 1814. Pero lo volvimos a intentar años más tarde,
1817, y con el liderazgo del hoy denostado José Antonio Páez y sus
llaneros salvados para la causa libertaria, sellamos la Independencia
en Carabobo en 1821. Por eso cada vez que vivimos un 19 de abril
nos acordamos de aquella rebelión y lo celebramos, y por eso este
11 de abril de 2012 recordaremos la rebelión de Caracas que sacó al
Tirano del poder y lo celebraremos. Poco importa que los Vinoni
de hoy, civiles y militares, nos hayan robado nuestra oportunidad
de libertad y democracia, lo logramos entonces y lo volveremos
a lograr, estoy tan seguro como lo estuvieron Negro Primero y los
soldados de Páez en Carabobo.
Caracas, 6 de abril de 2012
Luis Betancourt Oteyza
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