
en Caracas, el miércoles. AP
Antonio Maria Delgado
adelgado@elnuevoherald.com
Alarmados por el acelerado debilitamiento físico del presidente Hugo Chávez, militares
vinculados con su régimen han desarrollado un plan de emergencia --que involucra la
suspensión de los derechos constitucionales-- a ser ejecutado ante cualquier señal de
agitación política, advirtió el ex secretario de Estados Unidos ante la Organización de
Estados Americanos (OEA), Roger Noriega.
El plan, elaborado por militares acusados por la justicia estadounidense de tener vínculos
con el narcotráfico, pretende servir de póliza de seguros para sus creadores en caso de que
una súbita desaparición física del mandatario llegara a amenazar la supervivencia del régimen,
señaló Noriega, quien aseguró tener contacto con fuentes informadas sobre la situación en
Caracas.
"En mi estimación, la muerte inminente del caudillo podría colocar al país en el sendero del
colapso social y político. La cúpula militar instalada por Chávez en enero ya se está comportando
como un régimen de facto determinado en preservar el poder a toda costa", escribió Noriega en
un editorial.
"Estos hombres despiadados nunca entregarán el poder y la impunidad que éste les garantiza, y
ellos no se hacen ilusiones de que las elecciones les conferirán 'legitimidad' en un narcoestado
venezolano, y prefieren confiar, en cambio, en los miles de millones de dólares en ganancias mal
habidas y en las decenas de miles de soldados bajo su mando", sostuvo Noriega, quien también
fue subsecretario de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado.
Citando fuentes facultativas cercanas a Chávez, Noriega dijo que el equipo médico del mandatario
sólo ha estado tratando sus síntomas, haciendo énfasis en tratar de estabilizar al paciente y
suministrándole dosis de radioterapia y quimioterapia de último recurso.
Chávez, quien a lo largo de los últimos 10 meses ha tratado de ocultar que está perdiendo la batalla
contra el cáncer, reveló --quizás inadvertidamente-- la gravedad de la situación al orar por un milagro
ante las cámaras de televisión durante una misa realizada en Semana Santa, dijo.
Según Noriega, la angustia y la desesperación expresada por Chávez durante el evento sorprendieron a
su círculo íntimo, hasta el extremo de que algunos llegaron a cuestionar su salud mental, y llevó a los
militares a acelerar la elaboración del Plan B, señaló.
En su columna, el diplomático aseveró que los lugartenientes y los aliados extranjeros de Chávez ya se
están comportando como si "ya estuviese muerto", tomando medidas para consolidar el poder y
trazando planes para conformar "una junta revolucionaria" que tomaría "medidas represivas" para
contener conatos de descontento.
Estos esfuerzos estarían siendo liderados por Diosdado Cabello, un hábil operador político, designado
por Chávez para llevar las riendas de la Asamblea Nacional y el partido de gobierno.
"El nombramiento de Cabello estaba destinado a tranquilizar a un grupo poderoso de narcomilitares:
el general Rangel Silva; el general Clíver Alcalá, jefe de inteligencia; el general retirado Hugo Carvajal
y media docena de altos oficiales que han sido clasificados como 'capos de la droga' por el gobierno
de Estados Unidos", señaló Noriega.
Este grupo representa el ala militar del chavismo que en los últimos meses ha opacado el ala civil,
en la que habitan el canciller Nicolás Maduro, el vicepresidente Elías Jaua y el hermano del presidente
y gobernador del estado Barinas, Adán Chávez.
Este grupo, según Noriega, está dispuesto a reivindicar la agenda ideológica del movimiento participando
en las elecciones de octubre.
Maduro, quien es "extraordinariamente leal al presidente", es considerado por los observadores políticos
venezolanos como el sustituto más viable en la boleta electoral, pero es una propuesta de duro calado entre los militares.
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