Mujeres de Negro en toda Venezuela

Capítulos de MUJERES DE NEGRO en toda Venezuela.
¿Quieres pertenecer?

Interesadas escribir a mujeresdenegro.ve1@gmail.com


jueves, 19 de abril de 2012

VIEJO PERO VIGENTE Cuba vendió el Esequibo Por: Jesús Antonio Petit da Costa · Publicado el 11/10/2011

                                                                                                        


Compatriotas: Así como España entregó a Inglaterra la isla

de Trinidad, que pertenecía a su colonia venezolana, Cuba ha vendido a Guyana el Esequibo

de su colonia venezolana. ¿Saben porqué? Se los diré.

Hace doscientos años había una colonia de España llamada Venezuela que incluía en su

territorio la isla de Trinidad, la cual, por su posición estratégica, controla la navegación por el

Orinoco. Como en toda colonia, las relaciones internacionales eran manejadas directamente

por el Rey desde Madrid. Y sucedió que el Rey, en función de los intereses de España, y no

de Venezuela, cedió la isla de Trinidad a Inglaterra. Era de suponerse lo que después ocurrió.

Los ingleses usaron a Trinidad como base de operaciones para adentrarse en el Esequibo,

territorio selvático que pertenecía a la provincia de Guayana, con cuya ocupación cerrarían

totalmente la salida de Venezuela al Atlántico. ¿Qué hay en el Esequibo? Lo mismo que en

Guayana: oro y toda clase de minerales valiosos.

Dice la historia sobre aquella época: "El comercio de Venezuela era muy codiciado pues su

cacao gozaba de la mejor reputación en los mercados mundiales. Por su precio se colocó en

el tercer lugar después del oro y de la plata" (Arcila). Entonces el Rey de España decidió

centralizar este comercio y, al efecto, contrató a la Compañía Guipuzcoana, que le pagaba los

beneficios. Era la Guipuzcoana la que vendía el cacao en el Caribe.

Doscientos años después Venezuela se hizo colonia de Cuba, con una diferencia en la conquista:

mientras los españoles debieron pelear para vencer la resistencia indígena, los cubanos se

apoderaron de la colonia sin disparar un tiro. Contra los cubanos no hubo resistencia indígena.

¿Porqué? Porque las puertas se las abrieron unos cipayos, pertenecientes a la tribu de los

comunistas que estaba infiltrada esperando la señal del invasor. Entonces el Rey Fidel asumió

las relaciones internacionales de la colonia. Trasladó la Cancillería a La Habana. A lo que quedó

en Caracas, por no tener función alguna, la convirtió en refugio de damnificados. Para guardar

las apariencias hay un ministro. Así en La Habana está la Cancillería, que decide en función de

los intereses de Cuba, mientras en Caracas está el encargado de ejecutar estas decisiones,

por lo cual no importa que sea un ignorante en la materia. Y hasta mejor es.

El Rey Fidel revivió la Guipuzcoana. Dijo: no es bueno que el petróleo sea manejado por la colonia

sin control de la metrópoli. Hagamos lo siguiente: véndase directamente sólo a los gringos, y eso

porque no aceptan comprarlo a la metrópoli, pero ya se sabe que de esta venta debe la colonia

pagarnos tributo. Es un tributo llamado alcabala, porque en cada oficina Cuba tiene montada una

alcabala que vigila para que los súbditos no le jueguen sucio. Agregó el Rey Fidel: del petróleo

para el Caribe me encargo yo. Constitúyase Petro-Caribe, mi Guipuzcoana. Entrégueme la colonia

su petróleo por esta vía, que yo me encargo de venderlo como hacía España con el cacao,

quedándome con la parte del león.

Astuto como es el Rey Fidel se habrá dicho: el pueblo de mi colonia Venezuela fue en el pasado un

"bravo pueblo", y aunque ahora se ha vuelto un pueblo pendejo, debo tomar precauciones porque el

Capitán General se ha enfermado y como ni siquiera él sabe el tiempo que le queda, y yo sí, puede

ocurrir que, cuando falte, los venezolanos se alcen echando a mis cubanos y sus cipayos. Entonces

el Rey Fidel llamó a los españoles de Repsol y les encargó buscar petróleo en el mar territorial de Cuba,

por los lados del Golfo de México. Fracasado el primer intento, Repsol amenazó con no seguir. Cuba

no tiene dinero, pero sí a un Rey inteligente al que se le ocurrió una idea genial. Hay un mar territorial

que parece rico en petróleo. Es el mar del Esequibo. Díjole el Rey a Repsol: yo te doy el mar del

Esequibo y tú sigues perforando en el de Cuba. Hecho el trato el Rey Fidel, en ejercicio de su poder

soberano sobre la colonia, y sin consultar con sus súbditos, decidió que el Esequibo sea definitivamente

de Guyana. Diabólico como es montó la trampa: Guyana le envía una carta a mi colonia diciéndole que

el mar territorial del Esequibo es suyo, pero a esta carta la esconderemos para que se interprete como

aceptación. Y, a cambio, Guyana le da las concesiones petroleras en este mar territorial a Repsol, como

efectivamente ha sucedido.

En este relato no aparecen los jefes militares porque estaban en otro teatro echándoselas de machotes

ante la oposición.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada