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jueves, 3 de mayo de 2012

EL UNIVERSAL Hay que minimizar los costos y rápido cambiar de cara, que para eso sirven las talanqueras ANTONIO COVA MADURO

                                                              


Quizás nunca como en estos tiempos hemos sentido algo que todos vivimos: el tiempo corre

y lo hace como nunca antes. En efecto, no sólo nos acercamos raudos al momento en el que

los venezolanos harán conocer su sonoro juicio acerca de este proyecto demencial -el llamado

"socialismo del siglo XXI"- sino que el cáncer que aqueja al principal contendor en las

elecciones de octubre está en una loca carrera, a ver quién llega primero a cumplir lo que sería

su destino, si las elecciones o él.

Es muy posible que sean las dos cosas: la prisa que podría tener el cáncer, al que no parecen

haber vencido los vete-a-saber cuáles tratamientos, en cumplir su objetivo, y el hecho de que él

haya hecho sus progresos justo en un año electoral, las que han producido un importante destape.

Como ya es de todos conocido, el término destape hizo su irrupción en la etapa post mortem del

franquismo español. Durante tanto tiempo a los españoles se les impidió cualquier conducta

pública que mostrase intimidad, que apenas el dictador fue enterrado en la tumba más cara de

español alguno -el Valle de los Caídos- las revistas, teatros, el cine, y la fotografía, se dedicaron

con pasión a mostrar lo que hasta entonces no podían hacer sin incurrir en delito.

Entre nosotros se ha dado lo mismo aunque en otro orden: todos debíamos fingir que la salud

reinaba espléndida en el trono presidencial. Poco importaba que su ocupante mismo hubiese

declarado que lo aquejaba un cáncer (cuya naturaleza, tipo y magnitud se han mantenido en

estricto secreto), lo correcto era unirse a la charada y continuar con la idea de que ese cáncer

muy pronto sería un susto del pasado. Una vez más, el Titán que nos gobierna habría vencido a

este inoportuno obstáculo. No sólo eso, lo había convertido en un milagroso escaño para

mantenerse arriba en las encuestas.

Ya no. Ya salió de las conversas en voz baja, esa que estilamos en los pulcros pasadizos de la

terapia intensiva de cualquier clínica; ya no se refugia en los twitters, sino que saltó a programas

radiales y, sobre todo, vibra en las diestras manos de articulistas de opinión: Argelia Ríos y

Fausto Masó entre los más destacados.

Cualquiera podría decir que del cáncer ya se ha hablado. Y es verdad; pero hay algo novedoso en

los últimos días. Ahora se baraja la idea de que ese mal muy posiblemente sacará del juego

candidatural y, por supuesto, de la agotadora campaña presidencial que se avecina, a quien lo

padece. El cáncer, queridos amigos, quiere hacer ver que él y nadie más tiene la exclusiva. Cómo

será de contundente este asunto que ¡hasta Fidel Castro le ha dedicado una de sus cortas

encíclicas!

Lo que nunca imaginamos fue que burlar el veto sobre el mal de Chávez lo produciría uno de sus

secuaces. No de gran relevancia, es verdad, pero una voz que bien podría ser la de alguien que

funciona en plan de muchacho de mandado, de testaferro de vocería. Algo así como, "Ve y

suelta esto, a ver qué pasa".

Ese vocero de tercera sugirió, incluso, los escenarios. Dos de los cuales no parecen haber

gustado mucho, y dependiendo de qué lado estés, a unos menos que a otros. La elección sin

Chávez compitiendo y una fulana postergación de la fecha, que rápidamente llevó al "verdadero"

escenario: el exiguo generalato chavista en unión de los grandes negocios revolucionarios

asumiendo la dirección completa... y excluyente, del proceso.

Lo que se ha dejado de lado, por parte de tirios y troyanos, es lo que tendría que darse para que

el tenebroso tercer escenario fuese viable. Carlos Blanco incluso, este domingo añadió unos

invitados extraños a este convite: rusos y chinos, quienes, a pesar de haber dejado atrás el

comunismo del siglo XX siguen tan autoritarios como siempre. ¿Alguien se ha preguntado: ¿y

esto es Siria? ¿Así de fácil?

Todos parecieran dejar de lado un hecho que se impone por doquier: el continuismo de esta

catástrofe que es el régimen chavista es tan dañino a tantísima gente, que muy pocos lucen

dispuestos a permitir que una camarilla de aprovechados uniformados les birle el triunfo; mucho

menos que lo puedan lograr en connivencia con los grandes negociados.

El destape ya rueda por las calles y comienzan a aparecer las talanqueras. Sólo es cuestión

de tiempo que las encuestas comiencen a tomar nota de ello, y entonces no habrá artículos de

Fidel que cuenten. ¡A alinearse con lo que ya luce inevitable! El régimen agoniza y hay que

minimizar los costos y rápido cambiar de cara, que para eso sirven las talanqueras.

antave38@yahoo.com



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