Ante una gestión fracasada y oxidada,
aunada a una prolongada ausencia del Presidente y a la descomposición moral que
indudablemente sufre un desgobierno implicado en la comisión de delitos de lesa humanidad,
violaciones de derechos humanos e incluso el narcotráfico. Es evidente que el régimen
necesita un suspiro.
El país esta agobiado de incertidumbre gracias al manejo perverso de la enfermedad de Hugo
Chávez, quien después de 13 años entre misiones incumplidas y batallas perdidas, redujo
la grandeza de su épica a la lucha por su vida.
Durante su alocución en cadena en la cual nunca dijo "hasta pronto", no perdió la oportunidad
para promover la nueva ley orgánica del trabajo. Aparentemente ese es el suspiro del chavismo,
una nueva estafa que jugará un papel similar al de las misiones en la campaña del revocatorio
de 2004 pero en adición puede revivir la ya trillada narrativa chavista de la lucha entre clases, los
injustos patronos enfrentados a los desamparados e incautos obreros que el régimen popular se
propone reivindicar después de 14 años de abusos de la tal burguesía criolla.
No hace falta profundizar estudiando la ley, para entender que en eso se basa esta artimaña que
ejecutan justamente a consciencia de que la empresa privada de hoy está acorralada y le será difícil
responder ante una ley que es inaplicable en la Venezuela actual tanto para el sector privado como
para el estado. Es por ello que el caos y la division ya fué sembrado por Hugo Chavez antes de partir
y sus colaboradores esperan poder cosecharlo. Esto por supuesto crea el escenario para no solo
fomentar el discurso chavista, sino para terminar de acabar con la actividad privada y hacer a los
venezolanos cada vez mas dependientes del gran estado opresor. Nada puede sorprendernos que
esta justamente sea la bandera de campaña del PSUV para manejarse en el escenario electoral o
incluso en uno no electoral junto a sus bases.
Sin embargo, la transición está en marcha, el designio del consejo de estado deja un mensaje que
lo ratifica. Vienen tiempos dificiles que exigen varias visiones para varios escenarios. La recuperación
del país está cerca y lejos a la vez. Llegó el momento en el cual la oposición podrá demostrar que
está a la alturo para rescatar y gobernar Venezuela.
Oliver Blanco
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