PARA MIS AMIGOS
SERÍAN SIEMPRE RECUERDOS INGRATOS
Con frecuencia veo a comentaristas de TV y leo a columnistas, así como a parlamentarios
y políticos de la oposición, desearle a Hugo Chávez que recupere su salud prontamente.
Algunos como la comentarista de un programa nocturno, hasta le piden a Dios por la salud
del Presidente que amenaza al canal donde labora y en consecuencia su puesto de trabajo,
lo que parece una manifestación de caridad infinita (¿?). He visto a un gobernador de la
oposición, cuyo estado y sus habitantes han sido víctimas de toda clase de atropellos por
parte del narco-régimen, desearle pronta recuperación.
Todas estas posiciones respaldadas en un supuesto espíritu cristiano de no "desearle mal al
prójimo". Pero más bien pienso que son posiciones producto del deseo de dar la sensación de
amplitud, de sensatez y de ser poseedores de un espíritu "noble" y lleno de bondad infinita. Los
más "vivos" pretenden así aparecer ante los venezolanos como una especie de palomas de la
paz, mensajeros del amor, de la "reconciliación", del "aquí cabemos todos" y del perdón de los
pecados. Y a veces casi hasta mensajeros de la vida perdurable, lo que frente a la agresividad
y persistencia del cáncer es un desafío imposible a la naturaleza.
Pero también es posible que quienes así actúan lo hagan porque quieren pasarle una mano
cariñosa de condolencia al oficialismo y a su jeque, o no han sufrido ninguna de las agresiones
del régimen y el sátrapa, o quieren engañarnos mostrándose como practicantes de una falsa
caridad cristiana, o son víctimas del síndrome de Estocolmo o sencillamente les importa un
comino las víctimas de la incompetencia y de los desmanes del régimen. Me han sorprendido
algunos amigos y amigas que públicamente le han deseado a Chávez una pronta recuperación
y conociéndolos como los conozco, estoy seguro de que están siendo hipócritas o temen las
represalias anunciadas por el drogadicto de La Hojilla, quien dijo que si a Chávez le daba una
fiebrecita saldrían las huestes chavistas a tomar venganza.
Rogar y desearle salud al dictador que saben que prolongaría y acentuaría la destrucción de la
nación, la moral de la sociedad y los derechos individuales, no es precisamente una actitud
un afortunado hecho fortuito que nada tiene que ver con la voluntad de quienes, aparte de ser
víctimas de la conducta totalitaria del régimen, aspiramos a vivir en libertad en una sociedad
democrática y con instituciones sanas. Por eso creo que la acción de la naturaleza debe ser
bien recibida con júbilo como un elemento que puede evitar males mayores a los venezolanos.
Cada vez que un personaje no chavista de la política o de los medios de comunicación le desea
a Chávez que "se recupere", que recobre su salud, muchos piensan que es una ironía o un acto
cargado de hipocresía y en otros despierta la sospecha de una relación oculta con el régimen
totalitario. Ninguna de esas reacciones es favorable a quienes de esa manera se expresan. De
modo que lo más prudente sería que guardaran silencio y expresen su deseo, si es sincero, en
la privacidad de sus oraciones, ya que con sus manifestaciones de solidaridad lo que hacen es
contribuir a la campaña oficialista que promueve la "lástima por el enfermo" como vínculo afectivo
con el tirano, añadiéndole un tinte religioso.
La conquista y defensa de la libertad de millones, la preservación del patrimonio de la nación, la
reconquista de la paz social, son metas superiores en favor del bien común de todos los
venezolanos, metas que en lo inmediato dependen de que finalmente nos sacudamos del yugo
totalitario y para ello hay que trabajar día a día, como si el cáncer no existiera, para derrotar al
totalitarismo y la corrupción elementos sustanciales del régimen. Pero si la naturaleza nos ayuda
bienvenida sea esa ayuda. Por eso yo no me conduelo ni me despierta sentimiento alguno de
lástima o solidaridad la enfermedad de Hugo Chávez, por el contrario la veo como una aliada de
los venezolanos que eventualmente podría ayudarnos a acelerar y facilitar el retorno de la paz a
la nación y el comienzo de un proceso de recuperación de la institucionalidad, la libertad y la
independencia. Tampoco me conmueve los efectos de la enfermedad en su familia, que se ha
enriquecido groseramente y que usa, disfruta y dispone de los bienes de la nación como si
fueran propios.
Y para quienes alegan su supuesto espíritu cristiano para desear la recuperación de su verdugo,
me permito recordarles que la Providencia tiene múltiples y extrañas formas de manifestarse, y
pareciera que esa enfermedad y los dolores que causa hubieran sido escogidos por ella para que
el dictador, antes de fallecer, comience a pagar el inmenso daño que intencionalmente le ha
causado a la Nación.
Por eso no me conduelo ni le deseo a quien nos ha "jodido" a Venezuela y a los venezolanos que
"se recupere" ni que "se cure", para que nos siga jodiendo. Me gustaría verlo tras las rejas por los
miles de delitos cometidos pero si la pelona se lo lleva "mejor que mejor". Un inmenso alivio.
Algunos amigos opinan que si se lo lleva la pelona antes de ser derrotado con los votos y luego
encarcelado, se convertiría en un "héroe" o un "mártir", lo que no me preocupa en absoluto. Los
muertos no joden, a menos que se conviertan en espíritus burlones o malignos y no sabemos si
eso es ciertamente posible. Bin Laden ya no puede seguir matando, ni Kadafi asesinando a los
libios ni el Ché Guevara fusilando cubanos. Un preso puede ser motivo de peticiones,
manifestaciones y disturbios, mientras que un muerto solamente puede ser, en el mejor de los
casos, motivo de recuerdos que en el caso de Chávez serían por siempre recuerdos ingratos para
la mayoría de los venezolanos.
JOAQUIN F. CHAFFARDET
Twitter @jchaffardet
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