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lunes, 14 de mayo de 2012

SERÍAN SIEMPRE RECUERDOS INGRATOS por J. Chaffardet

                                                          



PARA MIS AMIGOS


SERÍAN SIEMPRE RECUERDOS INGRATOS



Con frecuencia veo a comentaristas de TV y leo a columnistas, así como a parlamentarios

y políticos de la oposición, desearle a Hugo Chávez que recupere su salud prontamente.

Algunos como la comentarista de un programa nocturno, hasta le piden a Dios por la salud

del Presidente que amenaza al canal donde labora y en consecuencia su puesto de trabajo,

lo que parece una manifestación de caridad infinita (¿?). He visto a un gobernador de la

oposición, cuyo estado y sus habitantes han sido víctimas de toda clase de atropellos por

parte del narco-régimen, desearle pronta recuperación.


Todas estas posiciones respaldadas en un supuesto espíritu cristiano de no "desearle mal al

prójimo". Pero más bien pienso que son posiciones producto del deseo de dar la sensación de

amplitud, de sensatez y de ser poseedores de un espíritu "noble" y lleno de bondad infinita. Los

más "vivos" pretenden así aparecer ante los venezolanos como una especie de palomas de la

paz, mensajeros del amor, de la "reconciliación", del "aquí cabemos todos" y del perdón de los

pecados. Y a veces casi hasta mensajeros de la vida perdurable, lo que frente a la agresividad

y persistencia del cáncer es un desafío imposible a la naturaleza.


Pero también es posible que quienes así actúan lo hagan porque quieren pasarle una mano

cariñosa de condolencia al oficialismo y a su jeque, o no han sufrido ninguna de las agresiones

del régimen y el sátrapa, o quieren engañarnos mostrándose como practicantes de una falsa

caridad cristiana, o son víctimas del síndrome de Estocolmo o sencillamente les importa un

comino las víctimas de la incompetencia y de los desmanes del régimen. Me han sorprendido

algunos amigos y amigas que públicamente le han deseado a Chávez una   pronta recuperación

y conociéndolos como los conozco, estoy seguro de que están siendo hipócritas o temen las

represalias anunciadas por el drogadicto de La Hojilla, quien dijo que si a Chávez le daba una

fiebrecita saldrían las huestes chavistas a tomar venganza.


Rogar y desearle salud al dictador que saben que prolongaría y acentuaría la destrucción de la

nación, la moral de la sociedad y los derechos individuales, no es precisamente una actitud

un afortunado hecho fortuito que nada tiene que ver con la voluntad de quienes, aparte de ser

víctimas de la conducta totalitaria del régimen,  aspiramos a vivir en libertad en una sociedad

democrática y con instituciones sanas. Por eso creo que la acción de la naturaleza debe ser

bien recibida con júbilo como un elemento que puede evitar males mayores a los venezolanos.


Cada vez que un personaje no chavista de la política o de los medios de comunicación le desea

a Chávez que "se recupere", que recobre su salud, muchos piensan que es una ironía o un acto

cargado de hipocresía y en otros despierta la sospecha de una relación oculta con el régimen

totalitario. Ninguna de esas reacciones es favorable a quienes de esa manera se expresan. De

modo que lo más prudente sería que guardaran silencio y expresen su deseo, si es sincero, en

la privacidad de sus oraciones, ya que con sus manifestaciones de solidaridad lo que hacen es

contribuir a la campaña oficialista que promueve la "lástima por el enfermo" como vínculo afectivo

con el tirano, añadiéndole un tinte religioso.


La conquista y defensa de la libertad de millones, la preservación del patrimonio de la nación, la

reconquista de la paz social, son metas superiores en favor del bien común de todos los

venezolanos, metas que en lo inmediato dependen de que finalmente nos sacudamos del yugo

totalitario y para ello hay que trabajar día a día, como si el cáncer no existiera, para derrotar al

totalitarismo y la corrupción elementos sustanciales del régimen. Pero si la naturaleza nos ayuda

bienvenida sea esa ayuda. Por eso yo no me conduelo ni me despierta sentimiento alguno de

lástima o solidaridad la enfermedad de Hugo Chávez, por el contrario la veo como una aliada de

los venezolanos que eventualmente podría ayudarnos a acelerar y facilitar el retorno de la paz a

la nación y el comienzo de un proceso de recuperación de la institucionalidad, la libertad y la

independencia. Tampoco me conmueve los efectos de la enfermedad en su familia, que se ha

enriquecido groseramente y que usa, disfruta y dispone de los bienes de la nación como si

fueran propios.


Y para quienes alegan su supuesto espíritu cristiano para desear la recuperación de su verdugo,

me permito recordarles que la Providencia tiene múltiples y extrañas formas de manifestarse, y

pareciera que esa enfermedad y los dolores que causa hubieran sido escogidos por ella para que

el dictador, antes de fallecer, comience a pagar el inmenso daño que intencionalmente le ha

causado a la Nación.


Por eso no me conduelo ni le deseo a quien nos ha "jodido" a Venezuela y a los venezolanos que

"se recupere" ni que "se cure", para que nos siga jodiendo. Me gustaría verlo tras las rejas por los

miles de delitos cometidos pero si la pelona se lo lleva "mejor que mejor". Un inmenso alivio.

Algunos amigos opinan que si se lo lleva la pelona antes de ser derrotado con los votos y luego

encarcelado, se convertiría en un "héroe" o un "mártir", lo que no me preocupa en absoluto. Los

muertos no joden, a menos que se conviertan en espíritus burlones o malignos y no sabemos si

eso es ciertamente posible. Bin Laden ya no puede seguir matando, ni Kadafi asesinando a los

libios ni el Ché Guevara fusilando cubanos. Un preso puede ser motivo de peticiones,

manifestaciones y disturbios, mientras que un muerto solamente puede ser, en el mejor de los

casos, motivo de recuerdos que en el caso de Chávez serían por siempre recuerdos ingratos para

la mayoría de los venezolanos.  


JOAQUIN F. CHAFFARDET


jchaffardet@gmail.com


Twitter  @jchaffardet

 

 

  


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