El día en que se iniciaba oficialmente la campaña electoral, un grupo de entusiastas partidarios de la candidatura presidencial de Henrique Capriles Radonski en Ejido, encabezados por el candidato a Alcalde Omar Lares, adelantaban la tarea de colocar afiches del candidato en la avenida Fernández Peña, a la altura del grupo escolar Vicente Campo Elías, de repente, un grupo de desadaptados amparados en la nocturnidad, prevalidos de su superioridad numérica, desplazándose en motos la mayoría y algunos en vehículos, portando armas diversas y contando con la impunidad que les brindaba el ser miembros del partido oficial y además funcionarios de la Alcaldía; arremetieron de la manera más salvaje y criminal contra quienes legitima y legalmente cumplían con un acto propio de campaña electoral. Fue evidente que había instrucciones precisas (impartidas no se por quién) para liquidar físicamente a Omar Lares. Pues, uno de estos potenciales asesinos encendió un mortero con el cañón apuntando al cuerpo del próximo alcalde. De no ser por la acción hábil y oportuna de uno de los nietos de Doña Asunta Sivoli, se hubiera producido una desgracia.
¿Que pretendían estos antisociales tarifados de la política del terror? Acobardar a los partidarios de Capriles en Ejido? ¿Obligar a la suspensión del acto del candidato presidencial en Ejido? Tal vez ambas cosas. Afortunadamente, se realizó una reunión del Gobernador Marcos Díaz Orellana, quien se trasladó a la casa de Omar Lares, junto con Gabriel Hernández Director Participación Ciudadana, en la que también estuvieron Carlos Ramos, Ramón Guevara y Lubin Díaz. Allí, no solo se revisó el caso de Campo Elías, sino se aprovechó para consensuar un modus operandi, para que hasta el final de la campaña electoral no se repita de ningún lado los censurables e inaceptables hechos de barbarie escenificados en Ejido. Estamos obligados a resaltar el gesto del Gobernador, que aunque es su obligación, lo enaltece y lo coloca del lado de la convivencia democrática; la que al gobierno nacional y sus seguidores, les importa un carajo.
Superado el impase, se conoció que el Alcalde Pedro Álvarez, había programado para el miércoles 4 de Julio un Mercal en la plaza Bolívar, sector que recorrería la marcha de Capriles ese día. Preguntamos: ¿No podían programarlo para el jueves, el viernes o el sábado. O hacerlo en el polideportivo El Palmo como otras veces lo han hecho? Esto además de ser una nueva provocación. Nos retrata de cuerpo entero, que esto que llaman "Revolución" se imagina que este es un pueblo de hambrientos. Creen que la gente no piensa con la cabeza sino con el estómago; por lo tanto colocando ese Mercal con toldos, algo inusual, ofertando de todo, hasta renovación de licencias de conducir, expedición de cédula de identidad, etc. Creyeron que todos como jauría hambrienta acudirían a la plaza y el candidato presidencial no encontraría a nadie. Estamos de acuerdo con los programas sociales como medio para aliviar la carga económica de los más necesitados, pero no como un anzuelo para convertir a los ciudadanos en dependientes del gobierno en todo sentido. Pero, ¡vaya sorpresa¡ la estrategia no funcionó y ese indómito pueblo ejidense se volcó a sus calles, a sus aceras a sus balcones y con una emocionante y contagiosa alegría que no veía desde la primera campaña de Carlos Andrés Pérez, vitoreó a Henrique Capriles Radonski, como el Presidente de todos a partir del 7 de Octubre próximo. Quedó demostrado que nuestro pueblo, a pesar de estar viviendo momentos difíciles, no tiene hambre de alimentos, sino de cambio. Y el cambio ha comenzado en Ejido, en Mérida y en toda Venezuela. Con Capriles, el camino es amplio y seguro, no culebrero como desde hace 14 años.
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